El último tesoro

marquelo

Negrito villero
Ella tejio su rezo sobre una piedra
Y lo tendió como un mapa
en las horas en que el sol gotea
en su epicentro .
Yo no supe del amor hasta aquella tarde en la taberna
las historias goteaban
Se admiraban o se pedía más licor para nadar en ellas.
De tu nombre solo lo glosaban
como un eco de refugio
Como un viento de abanico.
Siempre hay un trovador que
tiene el corazón en la tráquea
Y el alma contra el frío .
Yo le oía, y ya tenia mis labios en tu seno
Entendía la necesidad de mi sombra por cubrirte
Y oradar mis palabras para que no las escuches con espinas
Y el trovador seguía inflando el universo
Y ya entregado
me entregue al temblor que tiene el primer beso
Y nos miramos y aún no
Nos hallamos
Sólo nos reflejamos en ese espejismo
Que generan los suspiros...
Pero sabemos de nuestros cuerpos nuestras manos y de ese perfume que exudan nuestros ojos.
El trovador ha explotado con el universo
Y un aire de barco
Me lleva
como un loco monólogo
tal vez
Sólo tal vez ...


 

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