Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Desfalleciendo, muriendo lentamente en este lugar,
Llegando al punto en el que las lágrimas se han secado,
Con el frío del invierno en mis espaldas,
Y cargando los recuerdos de un ayer...
Así inicio mi despedida...
¿En que escribiré mis últimas memorias?
¿Abriré mis venas para obtener tinta?
Dejare mis sentidos despojarse del control,
Vendré entre nubes de nostalgia a decir adiós,
Patética manera de ver mis últimos instantes...
Ganada la partida de una vida sin juicio,
Y al final perdiéndolo todo,
Sumido en el trance de la inquietud de mi alma,
Regando una y otra vez mi ego que es lo único que me queda...
Aquellos dos de la esquina ríen,
Mientras esa pareja se besa...
Sean pues felices amigos míos,
Dejen que este pobre viejo desvarié...
Sentado en bajo el faro de un acera,
Escribo estas líneas en una hoja sucia y maltrecha,
El polvo de mis manos dejará mis huellas en ella,
Con que tristeza me expreso...
Olvidando que fui feliz... que fui... lo que fui...
Moriré olvidado y en silencio,
Mi obra... ¿Prevalecerá?
Las últimas lágrimas me escurren...
Mis sentimientos se niegan a callar...
Mi violín, callado por siempre será,
Cuando estas manos torpes olvidaron como tocar,
¡Ah bellos Valses escribí!
Y tu sonreías, bailabas bajo el hechizo de mi música,
Gloriosos tiempos que ahora hunden un puñal en mi alma,
¿Porque no simplemente olvido?
No... Eso sería demasiado fácil...
Y ese no es mi estilo...
Sigiloso construí mi propio ataúd,
Y ahora que debo enfrentarlo me duele,
Miro la luna, las estrellas,
Y la nieve pura cae en mis hombros,
He vivido más que muchos,
He sonreído menos que otros,
Mi maldición escrita con plicas y neumas,
Mi bendición ver tus ojos enamorados,
Y ahora heme aquí al borde de la muerte,
Aquella dama a la que tantas sinfonías dedique,
¿Podrá hacerme en agradecimiento una excepción?
Veo que estoy mas loco que de costumbre,
Por un lado deseando que esto termine,
Por otro cobardemente me niego a partir,
Aunque se que nada me espera aquí,
Pues todo me lo robe...
Despertaré a un nuevo comienzo,
Aforrándome a estas memorias,
¿Será tan difícil recordar lo que soy?
Eso no lo sé... no lo sé...
El frío me congela,
Me niego a moverme más,
Si en esta sucia calle he de morir,
Con una sonrisa me iré,
Escuchando por última vez mi Vals "Inmortalidad"
¡Que ironía!¡Que maldita ironía!
Tú vivirás en el corazón de todos,
Y yo en el olvido de todos...
¡Mi obra... mi creación...!
Mis manos no escriben más,
Me recuesto tranquilo,
Con el susurro de la muerte a mi lado,
Que mi corazón deje de latir,
Sereno en muerte como nunca lo fui en vida...
Que termine así este Vals...
Lord Vélfragor
Llegando al punto en el que las lágrimas se han secado,
Con el frío del invierno en mis espaldas,
Y cargando los recuerdos de un ayer...
Así inicio mi despedida...
¿En que escribiré mis últimas memorias?
¿Abriré mis venas para obtener tinta?
Dejare mis sentidos despojarse del control,
Vendré entre nubes de nostalgia a decir adiós,
Patética manera de ver mis últimos instantes...
Ganada la partida de una vida sin juicio,
Y al final perdiéndolo todo,
Sumido en el trance de la inquietud de mi alma,
Regando una y otra vez mi ego que es lo único que me queda...
Aquellos dos de la esquina ríen,
Mientras esa pareja se besa...
Sean pues felices amigos míos,
Dejen que este pobre viejo desvarié...
Sentado en bajo el faro de un acera,
Escribo estas líneas en una hoja sucia y maltrecha,
El polvo de mis manos dejará mis huellas en ella,
Con que tristeza me expreso...
Olvidando que fui feliz... que fui... lo que fui...
Moriré olvidado y en silencio,
Mi obra... ¿Prevalecerá?
Las últimas lágrimas me escurren...
Mis sentimientos se niegan a callar...
Mi violín, callado por siempre será,
Cuando estas manos torpes olvidaron como tocar,
¡Ah bellos Valses escribí!
Y tu sonreías, bailabas bajo el hechizo de mi música,
Gloriosos tiempos que ahora hunden un puñal en mi alma,
¿Porque no simplemente olvido?
No... Eso sería demasiado fácil...
Y ese no es mi estilo...
Sigiloso construí mi propio ataúd,
Y ahora que debo enfrentarlo me duele,
Miro la luna, las estrellas,
Y la nieve pura cae en mis hombros,
He vivido más que muchos,
He sonreído menos que otros,
Mi maldición escrita con plicas y neumas,
Mi bendición ver tus ojos enamorados,
Y ahora heme aquí al borde de la muerte,
Aquella dama a la que tantas sinfonías dedique,
¿Podrá hacerme en agradecimiento una excepción?
Veo que estoy mas loco que de costumbre,
Por un lado deseando que esto termine,
Por otro cobardemente me niego a partir,
Aunque se que nada me espera aquí,
Pues todo me lo robe...
Despertaré a un nuevo comienzo,
Aforrándome a estas memorias,
¿Será tan difícil recordar lo que soy?
Eso no lo sé... no lo sé...
El frío me congela,
Me niego a moverme más,
Si en esta sucia calle he de morir,
Con una sonrisa me iré,
Escuchando por última vez mi Vals "Inmortalidad"
¡Que ironía!¡Que maldita ironía!
Tú vivirás en el corazón de todos,
Y yo en el olvido de todos...
¡Mi obra... mi creación...!
Mis manos no escriben más,
Me recuesto tranquilo,
Con el susurro de la muerte a mi lado,
Que mi corazón deje de latir,
Sereno en muerte como nunca lo fui en vida...
Que termine así este Vals...
Lord Vélfragor