Ese tiempo de ayer, dejó su rastro
malévolo y tristón, yo sufrí tanto.
Su amor tocó mi espíritu y sentí
mi corazón dichoso, cual estrella
brillante alumbra el vientre de la noche.
No hay visiones secretas, ni palabras
que suavicen la pena, ni recuerdos
que atraigan su belleza exuberante.
Voy sin rumbo, cayendo en el vacío
de la vida; sin miedo y sin rencor,
cual sombra muda llega y luego parte.
Quizá tus labios todavía contengan
un murmuro de amor, una caricia
que yo no pude nunca retener...
malévolo y tristón, yo sufrí tanto.
Su amor tocó mi espíritu y sentí
mi corazón dichoso, cual estrella
brillante alumbra el vientre de la noche.
No hay visiones secretas, ni palabras
que suavicen la pena, ni recuerdos
que atraigan su belleza exuberante.
Voy sin rumbo, cayendo en el vacío
de la vida; sin miedo y sin rencor,
cual sombra muda llega y luego parte.
Quizá tus labios todavía contengan
un murmuro de amor, una caricia
que yo no pude nunca retener...