Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entro despacio al lugar donde
se encuentran las sombras.
Reinantes están las siluetas ajadas
de calaveras huecas y haladas.
Insipientes, mal olientes.
Se les escucha crujir hasta los dientes.
Se acoplan detrás del panteón
para aturdir hasta el mas muerto.
Y al verme venir,
se avecinan queriéndome escupir.
Yo no grito. Yo no huyo, pues no les temo.
Me miran y susurran por debajo
una canción que no entiendo.
De pronto despierto...
Por un momento estuve muerto.
Y me abate la pena de no saber quienes eran,
Si tenían alma o si solo estaban muertas.