Donde la luz se asocia con el día
estaba hoy la amargura puesta
y ajena a ella.
Mi puerta visitada por muchos pies
se desperezaba apenas
como los niños pequeños
para ir a la escuela.
Mis ojos observaban distraídos
su corazón latiendo lento,
casi tan lento como mi ritmo,
y llegamos a un entendimiento
que me llenó de sosiego.
Mi calle se hizo más mía
por mucho tiempo,
sus casas me pertenecían,
sus balcones no me eran ajenos,
las plantas se hacían tan grandes como las mías
y como las mías sus flores ardían
con toda su luz.
Se aferraba mi vida a sus oídos
y aún sin quererlo,
los días con su lluvia,
con su amarga tristeza de Julio
eran mi vida.
El agua se introdujo en mi cuerpo,
me penetraba,
igual que la luz del sol,
como las naranjas.
Mi alma se enguachinó
y en vez de anidar en el azahar
los lotos la enraizaron,
pero como muchas veces
de las flores de su interior disfruto.
Julio se hizo Agosto otra vez
y la lluvia le siguió en su canto gris.
Este verano no me asustó
su llanto continuo,
ya no lo oía,
sólo ví el verde en sus jardines
pintado apenas de colores
que se me antojaban tristes.
estaba hoy la amargura puesta
y ajena a ella.
Mi puerta visitada por muchos pies
se desperezaba apenas
como los niños pequeños
para ir a la escuela.
Mis ojos observaban distraídos
su corazón latiendo lento,
casi tan lento como mi ritmo,
y llegamos a un entendimiento
que me llenó de sosiego.
Mi calle se hizo más mía
por mucho tiempo,
sus casas me pertenecían,
sus balcones no me eran ajenos,
las plantas se hacían tan grandes como las mías
y como las mías sus flores ardían
con toda su luz.
Se aferraba mi vida a sus oídos
y aún sin quererlo,
los días con su lluvia,
con su amarga tristeza de Julio
eran mi vida.
El agua se introdujo en mi cuerpo,
me penetraba,
igual que la luz del sol,
como las naranjas.
Mi alma se enguachinó
y en vez de anidar en el azahar
los lotos la enraizaron,
pero como muchas veces
de las flores de su interior disfruto.
Julio se hizo Agosto otra vez
y la lluvia le siguió en su canto gris.
Este verano no me asustó
su llanto continuo,
ya no lo oía,
sólo ví el verde en sus jardines
pintado apenas de colores
que se me antojaban tristes.