Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué pronunciados versos dibujan
sobre unos labios limpios
un suspiro largamente dado,
qué gota de amor resbala formando
palabras amables como viejos riachuelos
entre la maleza?
Como un amplio camino con rumbo,
las letras se abandonan a la difícil tarea
de una pluma,
a la entrañable caligrafía de unas manos presas,
a la dura batalla de unos sentimientos rotundos.
¿Qué libre estado de la conciencia se deja al abandono
de un poema?
Es lo imaginado, la voz del poeta, que tras el acto anunciador
dará respuesta a tanto pensamiento.
Y el apetito formal del corazón queda saciado,
para después alejarse como un pájaro nocturno
al devenir de unos sueños.
Pero dime verso, ¿qué rimas necesitas para salir
de ese pozo enterrado?;
quizá sea el amor que sana toda dolencia.
Ella lo sabe, la soledad lo sabe,
es el amor de un beso, de una caricia,
de un te quiero en forma de papel.
El verso no engaña y el poeta es prisionero
de su verdad.
© Copyrigth
sobre unos labios limpios
un suspiro largamente dado,
qué gota de amor resbala formando
palabras amables como viejos riachuelos
entre la maleza?
Como un amplio camino con rumbo,
las letras se abandonan a la difícil tarea
de una pluma,
a la entrañable caligrafía de unas manos presas,
a la dura batalla de unos sentimientos rotundos.
¿Qué libre estado de la conciencia se deja al abandono
de un poema?
Es lo imaginado, la voz del poeta, que tras el acto anunciador
dará respuesta a tanto pensamiento.
Y el apetito formal del corazón queda saciado,
para después alejarse como un pájaro nocturno
al devenir de unos sueños.
Pero dime verso, ¿qué rimas necesitas para salir
de ese pozo enterrado?;
quizá sea el amor que sana toda dolencia.
Ella lo sabe, la soledad lo sabe,
es el amor de un beso, de una caricia,
de un te quiero en forma de papel.
El verso no engaña y el poeta es prisionero
de su verdad.
© Copyrigth
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