sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El verso
que cae entre las lágrimas
de las flores,
cuando se ciñe el amor
en el arte de su nombre.
En el beso
que pudo tocar
tus labios,
cuando me dijiste
que estaba en tus brazos,
en la llama de la noche,
entre tus ojos
y los míos.
En el poema
que hablaba
entre tu aliento
para posar en mi boca
desde tus sueños.
El alma de luz,
en el más
vivo deseo
que se centra
en la mirada
cuando tus besos
se fundieron
en mis ojos,
ya vi que el deseo
se toca desde los aires.
Entre cada pensamiento,
en las noches
como cuevas
en el último acoplo
de los versos
en la fuente
que se deshizo
de cada ritmo
hasta tocar tus lágrimas
en el fin de los mundos.
Tu mundo y el mío
entre dos horizontes
que llegaron a besarse
por tocar a las letras
con tus pupilas.
En la llama de luz
que cayó
en mi lágrima
porque no quiero perderte.
Los tiempos,
esos que curaron a
cada orilla
para estar en tus huesos.
En cada rincón
sabré tu nombre,
porque las flores
son el amor
de los soñadores
que no se pierden
entre las sombras
porque antes de ello
están en tus cielos
para nombrarte alma
de mis poemas,
en esa rama
que te erige
la santísima princesa,
que llega para decirme
que estas en mi corazón
cuando mi beso
se hace promesa.
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