Como viajero del tiempo
que pretende descubrirse
y en el trayecto curtirse,
yo fui abriendo caminos
por inhóspitos destinos;
lo importante es no rendirse.
Llevaba mil ilusiones
al iniciar este viaje,
mis sueños como peaje
fui dejando en las fronteras
donde surgieron barreras
que transgredí con coraje.
El viaje del peregrino
no le permite descanso
mas que en un paraje manso
solitario entre colinas,
bajo cipreses y encinas,
allí encuentra su remanso.
Última edición: