pablocn
Poeta recién llegado
He llegado a un paraíso
ante el cuál,
valdría la pena descalzarse.
Peregrinar
con el tacto de los pies desnudos;
a través de sus pinos y encinares,
llegando hasta el filo azul de sus montañas
y otear de allí
el horizonte más límpido que pueda ser imaginado.
El aire tiene olor a nuevo
y no alcanzan los pulmones para respirarlo.
Duele sentirse así de vivo y así de sano.
He llegado a un paraíso,
donde el cenzontle canta como estrella de la tarde
y la alondra compañera,
es la primera luz de la mañana.
Valdría la pena descalzarse,
andar sin tregua por sus veredas;
que bien se sabe,
conducen siempre al infinito.
ante el cuál,
valdría la pena descalzarse.
Peregrinar
con el tacto de los pies desnudos;
a través de sus pinos y encinares,
llegando hasta el filo azul de sus montañas
y otear de allí
el horizonte más límpido que pueda ser imaginado.
El aire tiene olor a nuevo
y no alcanzan los pulmones para respirarlo.
Duele sentirse así de vivo y así de sano.
He llegado a un paraíso,
donde el cenzontle canta como estrella de la tarde
y la alondra compañera,
es la primera luz de la mañana.
Valdría la pena descalzarse,
andar sin tregua por sus veredas;
que bien se sabe,
conducen siempre al infinito.