el poema es mi mundo
Poeta asiduo al portal
El viejo bar de la esquina
Bate la brisa insistente
el anuncio mohecido
que se cuelga en un vaivén
del poste inerte adyacente
Al viejo bar que ayer luciera
sus coloridos anuncios
donde se ofertaba en frondas
juego, licor y el buen sexo
Como invitado de honor
algún cantante del pueblo
que interpretaba entre humo
de algún famoso cantor
Las melodías de moda
que difundía la radio
y repetía al cansancio
en un sinfín de ocasión
Ya no se ven tan brillantes
sus coloridos anuncios
sus portones hoy serrados
no dan acceso al bohemio
Al muchacho despechado
que hoy graduado y ocupado
con su cabello blanqueado
se mira un poco cohibido
Critica la ubicación
de este recinto maligno
porque hoy el moralismo
es del señor un modelo
Ya no recuerda las tretas
que utilizaba en el juego
y los piropos atrevidos
que decía a sorianita
Todo se encuentra en un limbo
como aquel bar de la esquina
que nadie quiere recordarlo
porque le empacha la prima
Hoy solo sigue esperando
el día de su destierro
para llevarse consigo
los pecados de ese pueblo
Que guarda allá en su rejón
en su barra aun erguida
en sus mesas arrumadas
y sus paredes sudadas
Por los momentos fogosos
que dejaban anegados
todos los aparejos
que eran los fieles testigos
De la codicia y lujuria
de los paisanos lósanos
con sus miradas cautivas
en seductoras ardientes
Hoy convertidos todos…
cristianos, señores y viejos
sin complejo son ejemplo
y dignos con gran decoro
Criticarían al que osara entrar
y con repudio juzgarían
a ese antro insolente
centro de mala muerte
No se le debe dar visa
al viejo bar de la esquina
Luis César González Moya
Bate la brisa insistente
el anuncio mohecido
que se cuelga en un vaivén
del poste inerte adyacente
Al viejo bar que ayer luciera
sus coloridos anuncios
donde se ofertaba en frondas
juego, licor y el buen sexo
Como invitado de honor
algún cantante del pueblo
que interpretaba entre humo
de algún famoso cantor
Las melodías de moda
que difundía la radio
y repetía al cansancio
en un sinfín de ocasión
Ya no se ven tan brillantes
sus coloridos anuncios
sus portones hoy serrados
no dan acceso al bohemio
Al muchacho despechado
que hoy graduado y ocupado
con su cabello blanqueado
se mira un poco cohibido
Critica la ubicación
de este recinto maligno
porque hoy el moralismo
es del señor un modelo
Ya no recuerda las tretas
que utilizaba en el juego
y los piropos atrevidos
que decía a sorianita
Todo se encuentra en un limbo
como aquel bar de la esquina
que nadie quiere recordarlo
porque le empacha la prima
Hoy solo sigue esperando
el día de su destierro
para llevarse consigo
los pecados de ese pueblo
Que guarda allá en su rejón
en su barra aun erguida
en sus mesas arrumadas
y sus paredes sudadas
Por los momentos fogosos
que dejaban anegados
todos los aparejos
que eran los fieles testigos
De la codicia y lujuria
de los paisanos lósanos
con sus miradas cautivas
en seductoras ardientes
Hoy convertidos todos…
cristianos, señores y viejos
sin complejo son ejemplo
y dignos con gran decoro
Criticarían al que osara entrar
y con repudio juzgarían
a ese antro insolente
centro de mala muerte
No se le debe dar visa
al viejo bar de la esquina
Luis César González Moya
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