El viejo del violín

juglar01

Poeta fiel al portal
Martes y jueves llegaba
a un extremo del jardín
aquel viejo que llevaba
su desgastado violín

en su caja con cariño
algunos dulces cargaba
que le compraban los niños
y él su violín les tocaba

tristes notas de agonía
aquella plaza inundaban
extensa melancolía
que el corazón rebosaba

poco después se sentaba
para su pan compartir
y a las palomas les daba
su cariño y su sentir

un día martes nublado
el viejito no llegó
algunos se preguntaron
nadie supo que pasó

las palomas tristes buscan
ya no está su viejo amigo
luego todas se acurrucan
buscando el cálido abrigo

los árboles ya no mecen
sus ramas en armonía
con vacíos se entumecen
en triste melancolía

ya no hay dulces ni chiquillos
falta el viejo y su violín
quizás con sus estribillos
fue en busca de otro jardín.
 
Última edición:
Que triste es saber cuando parte alguien especial, a veces no nos damos cuenta el impacto que tienen en nosotros.

Un placer pasar, un abrazo.
 
Ayyy amigo Juglar, cuánta melancolía rezuman tus versos, tocan el sentimiento y ese pobre violinista cobra vida al leerlos, la generosidad y entrega a los demás marcó su su música, se ganó el corazón de todas las criaturas que pueblan la tierra, en este caso los jardines. Me ha encantado, mucho. Besazos con admiración, estrellas y repu merecida, a ver si me deja la maquinilla.

Martes y jueves llegaba
a un extremo del jardín
aquel viejo que llevaba
su desgastado violín

en su caja con cariño
algunos dulces cargaba
que le compraban los niños
y él su violín les tocaba

tristes notas de agonía
aquella plaza inundaban
extensa melancolía
que el corazón rebosaba

poco después se sentaba
para su pan compartir
y a las palomas les daba
su cariño y su sentir

un día martes nublado
el viejito no llegó
algunos se preguntaron
nadie supo que pasó

las palomas tristes buscan
ya no está su viejo amigo
luego todas se acurrucan
buscando el cálido abrigo

los árboles ya no mecen
sus ramas en armonía
como vacíos se entumecen
en triste melancolía

ya no hay dulces ni chiquillos
falta el viejo y su violín
quizás con sus estribillos
fue en busca de otro jardín.
 
Tierna y nostálgica su poesía.
Me hace recordar a una persona que conocí cuando era niño, de cariño le decíamos Don Chanito.
Por las noches, sentados en la banqueta de afuera de la casa, le rodeábamos y él contento nos cantaba hermosas canciones de su tiempo, con su vieja y mágica arpa, con la cual, durante el día conseguía el sustento para vivir.
Hasta que un día nuestro Padre Dios se lo llevó, tal vez para que le cantara sus bellas melodías, lo recuerdo siempre con mucho respeto y añoranza y al leer hoy su poema, en verdad le digo que se me llenaron los ojos de lagrimas.
Discúlpeme usted y reciba por favor, mi más cordial saludo.
 
Muchas gracias Gigi por tu huella y tu comentario. Cierto, de alguna manera se cumple aquello de nadie sabe lo que tiene... cuando se crea el vacío que deja una partida, lo valoramos diferente.
Lindo fin de semana y saludos
 
Muchas gracias Loma fresquita por leerlo y por tus palabra, son de esos pasajes que casi a todos nos toca vivir en diferente presentación, pero al final generan ese sentimiento de tristeza y melancolía. Como parte de un escenario que irremisiblemente desaparece en el tiempo.
Generoso el detalle de la rep. gracias de verdad.
Saludos y buen descanso de fin de semana.
 
Gracias Forjador por su paso y sus palabras. Emotivo su mensaje sin duda, describe un bello capítulo en la vida, que casi todos pasamos en cierta forma; Puede ser el lugar que usted guste, pero siempre habrá un personaje que nos alegra el momento y lo vemos como parte de esos bellos paisajes de nuestro paso por la vida, formando parte en consecuencia de los recuerdos.
Me alegra que estas letras hayan servido para evocar esas bellas épocas del ayer.
Agradezco en verdad su huella y comentario y le mando un afectuoso saludo.
 
Precioso y triste poema, mi buen amigo y genial poeta, donde la melancolía se hace dueña de estos versos tan hermosos.
Solo has de perdonarme que me entrometa en este asunto que paso a comentarte: el tercer verso de la penúltima estrofa rompe la excelsa musicalidad del poema al contar con nueve sílabas que se solucionan fácilmente con decir, por ejemplo, "con vacíos se entumecen" poniendo una coma después de "armonía", al final del segundo verso.
Saludos cordiales
 
Gracias Durruti por detenerte a leerlo y por tus apreciables comentarios.
Agradecido en verdad además, con tu generosidad y el atinado señalamiento. Corregido quedó ya, en base a tu amable sugerencia. Siempre bienvenidos esos valiosos comentarios constructivos.
Un cordial saludo
 
Tierna y nostálgica su poesía.
Me hace recordar a una persona que conocí cuando era niño, de cariño le decíamos Don Chanito.
Por las noches, sentados en la banqueta de afuera de la casa, le rodeábamos y él contento nos cantaba hermosas canciones de su tiempo, con su vieja y mágica arpa, con la cual, durante el día conseguía el sustento para vivir.
Hasta que un día nuestro Padre Dios se lo llevó, tal vez para que le cantara sus bellas melodías, lo recuerdo siempre con mucho respeto y añoranza y al leer hoy su poema, en verdad le digo que se me llenaron los ojos de lagrimas.
Discúlpeme usted y reciba por favor, mi más cordial saludo.
Un bello comentario para la gran obra de nuestro compañero
JUGLAR. voy ahora de inmediato a intentar disfrutar de
sus sensaciones. saludos amables
 
Martes y jueves llegaba
a un extremo del jardín
aquel viejo que llevaba
su desgastado violín

en su caja con cariño
algunos dulces cargaba
que le compraban los niños
y él su violín les tocaba

tristes notas de agonía
aquella plaza inundaban
extensa melancolía
que el corazón rebosaba

poco después se sentaba
para su pan compartir
y a las palomas les daba
su cariño y su sentir

un día martes nublado
el viejito no llegó
algunos se preguntaron
nadie supo que pasó

las palomas tristes buscan
ya no está su viejo amigo
luego todas se acurrucan
buscando el cálido abrigo

los árboles ya no mecen
sus ramas en armonía
con vacíos se entumecen
en triste melancolía

ya no hay dulces ni chiquillos
falta el viejo y su violín
quizás con sus estribillos
fue en busca de otro jardín.
Vida terrena en esa envoltura de tristeza que germin
y se hace simetria de sensaciones para fracturar el
alma.
un intenso recorrido, pensado en el paseo de la
verticalidad donde el acopio de lamelancolia es
matriz de vida. excelente. saludos amables de
luzyabsenta
 

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