La Corporación
Poeta veterano
(Loquería Evaristo Corumelo
Febrero que termina)
queremos agradecer a don Siprés sus indicaciones. Este poema es también un poco de el, gran poeta argentino, nuestro amigo.
Armilo
cuando la tarde
atraviesa las sombras,
su viento preferido
llega hasta la roca de mis huecos.
es el viejo Ferguson.
retirando sus caminos.
los guarda con esmero
en el desván de su choza.
también recoge
algún que otro paisaje,
cierta textura especial,
una voz disonante,
la sangre de alguna breva.
a veces yo,
curioso,
pienso en el pobre Ferguson,
su locura,
levanto la cabeza:
¿para que querrá
el anciano
esos caminos en desuso?
siempre, después de sus trabajos,
viene y se sienta a mi lado,
sin hablar,
nunca lo hicimos en veinte años.
un día que lo encontré parlanchín,
dijo algo así como "buenas",
le pregunté:
¿por qué tanto afán?
"dejo espacio
a nuevos caminos"
hay respuestas tan lógicas
que uno siente vergüenza
de haber preguntado nada.
agaché la cabeza
y seguí metiendo palos
en el hueco de mis sueños.
Armilo Bretón
Febrero que termina)
queremos agradecer a don Siprés sus indicaciones. Este poema es también un poco de el, gran poeta argentino, nuestro amigo.
Armilo
cuando la tarde
atraviesa las sombras,
su viento preferido
llega hasta la roca de mis huecos.
es el viejo Ferguson.
retirando sus caminos.
los guarda con esmero
en el desván de su choza.
también recoge
algún que otro paisaje,
cierta textura especial,
una voz disonante,
la sangre de alguna breva.
a veces yo,
curioso,
pienso en el pobre Ferguson,
su locura,
levanto la cabeza:
¿para que querrá
el anciano
esos caminos en desuso?
siempre, después de sus trabajos,
viene y se sienta a mi lado,
sin hablar,
nunca lo hicimos en veinte años.
un día que lo encontré parlanchín,
dijo algo así como "buenas",
le pregunté:
¿por qué tanto afán?
"dejo espacio
a nuevos caminos"
hay respuestas tan lógicas
que uno siente vergüenza
de haber preguntado nada.
agaché la cabeza
y seguí metiendo palos
en el hueco de mis sueños.
Armilo Bretón
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