Lírico.
Exp..
El viejo
Este verano amargo recuerda algún otoño
hermoso y triste; pasan las sombras y se aleja
la luz azul del mundo; la niebla se hace espesa;
los chopos son de un ocre borrando sus contornos.
Los pájaros ya dudan de aquel cielo que un día
les fuera hospitalario; y el viento es mensajero
de un frío que amedrenta; las nubes son un velo
rasgado por el tedio grisáceo de la vida.
Un viejo solitario camina junto al río
mirando su corriente; y el agua apenas suena
por las orillas turbias: el tiempo se ha dormido.
Y cuando el viejo busca su rostro, no lo encuentra
en el reflejo oscuro del agua; se oye el grito
ahogado de la muerte, que al fondo se lo lleva.
Este verano amargo recuerda algún otoño
hermoso y triste; pasan las sombras y se aleja
la luz azul del mundo; la niebla se hace espesa;
los chopos son de un ocre borrando sus contornos.
Los pájaros ya dudan de aquel cielo que un día
les fuera hospitalario; y el viento es mensajero
de un frío que amedrenta; las nubes son un velo
rasgado por el tedio grisáceo de la vida.
Un viejo solitario camina junto al río
mirando su corriente; y el agua apenas suena
por las orillas turbias: el tiempo se ha dormido.
Y cuando el viejo busca su rostro, no lo encuentra
en el reflejo oscuro del agua; se oye el grito
ahogado de la muerte, que al fondo se lo lleva.
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