prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gracias a ti,
le he ganado al viento
esa guerra sobre tu cuerpo,
aun que mis brazos sean más débiles,
no tan acogedores, siempre me has sonreído
y decías que se fue el frió.
A veces me toma de pecho
cuando salgo a encontrarte,
me empuja en la dirección contraria
de la que tu vienes,
me mete polvo en los ojos, para no volverte a ver,
ese es su deseo.
Lo que el no sabe, es que al mismo tiempo
te empuja a ti de espalda, te ayuda
a caminar más rápido
y hasta te puedo escuchar diciéndome te quiero
cuando estas muy lejos, por su aire
que lleva tus palabras a mi oído.
Hoy el viento te trajo un vestido de hojas
y yo un vestido de besos.
Espero ganar también,
por que sus hojas no son verdes
mientras mis besos aún son frescos.
le he ganado al viento
esa guerra sobre tu cuerpo,
aun que mis brazos sean más débiles,
no tan acogedores, siempre me has sonreído
y decías que se fue el frió.
A veces me toma de pecho
cuando salgo a encontrarte,
me empuja en la dirección contraria
de la que tu vienes,
me mete polvo en los ojos, para no volverte a ver,
ese es su deseo.
Lo que el no sabe, es que al mismo tiempo
te empuja a ti de espalda, te ayuda
a caminar más rápido
y hasta te puedo escuchar diciéndome te quiero
cuando estas muy lejos, por su aire
que lleva tus palabras a mi oído.
Hoy el viento te trajo un vestido de hojas
y yo un vestido de besos.
Espero ganar también,
por que sus hojas no son verdes
mientras mis besos aún son frescos.