El viento jugueteaba en el jardín
Meciendo apaciblemente cada hoja,
Acariciando y expandiendo por doquier
El perfume y el rocío de las flores.
Abriste tu ventana, y tocó tu piel,
Acarició tu pelo y jugó con él,
Y en su juego besó tus labios sin querer
¡Dichoso, dichoso fue, él lo supo!
Desató el viento su poesía a una orquídea
Que escuchó su extasiado relato,
Y tuvo celos al saber que en tu ser
Se hallaban juntos terciopelo y miel.
Una mariposa que aleteaba y danzaba
Escuchó al viento describir tu belleza,
Pero no pudo concebir ni entender
Como podía haber tanta gracia en una mujer.
Llegó el viento a los jardines del Cielo
Buscando un obsequio para un darte,
Y allí entendió que no había regalo más grande
Que haber tenido la dicha de encontrarte
Meciendo apaciblemente cada hoja,
Acariciando y expandiendo por doquier
El perfume y el rocío de las flores.
Abriste tu ventana, y tocó tu piel,
Acarició tu pelo y jugó con él,
Y en su juego besó tus labios sin querer
¡Dichoso, dichoso fue, él lo supo!
Desató el viento su poesía a una orquídea
Que escuchó su extasiado relato,
Y tuvo celos al saber que en tu ser
Se hallaban juntos terciopelo y miel.
Una mariposa que aleteaba y danzaba
Escuchó al viento describir tu belleza,
Pero no pudo concebir ni entender
Como podía haber tanta gracia en una mujer.
Llegó el viento a los jardines del Cielo
Buscando un obsequio para un darte,
Y allí entendió que no había regalo más grande
Que haber tenido la dicha de encontrarte