Felizmente muerto
Sonriele a la Vida... y a la Muerte.
La Última Nota, La Violinista Maldita.
(Poema dedicado a Nicolo Paganini)
Lo noche se vistió de gala
cuando se presentó,
pálida era su cara
y en sus manos, el pacto sellado.
Que con el diablo marcó.
El auditorio se estremeció
cuando le vio salir.
Sus ojos rojos, y blanca tez
le hacían resplandecer.
Y con ella Guarnerius cantaba
lo que a su alma quemaba.
Una nota brotó
y el diablo despertó.
Y así comenzó, el espectáculo especial
donde piezas prodigiosas, salieron a danzar.
Su mano viajaba ágilmente por el diapasón
cuando la tercera cuerda reventó,
ella no se asombró,
como diosa continuó.
A su alrededor,
todos estaban en shock
pues de sus notas, sangre brotó.
Sus manos eran escarlata,
le dolía al tocar,
pues su contrato expiraba
y la muerte, le vendría a buscar.
Lloraba en silencio, pues comprendía bien
que esa sería su última tonada,
pues sangre, no le quedaba.
Escuchó, entre los gritos de la multitud
la voz que hacia muchos años.
le llenó de plenitud.
Satán le hablaba, y en sus palabras.
Su epitafio marcaba.
Ha expirado tu tiempo,
ahora debes pagar,
este es vuestro tormento,
en el infierno arderás.
Como niño ciego, que se arrastra al su madre oler
andarás, buscando que comer,
no hallaras luz que te pueda salvar.
Pues aquí solo reina la oscuridad
Mi alma condenada, en las llamas danzara
convertida en espectro.
Fiel de Satanás,
y en mi tormento,
Paganini tocara,
y a cada nota.
El dolor incrementara
La ultima nota, que salio del violín
marcó su fin.
Su cadáver, nauseabundo
cayó en el escenario.
Incendiando todo a su alrededor.
Guarnerius, el místico instrumento
desapareció también.
Pero esa noche
en la azotea del teatro
se escuchaba un violín entonar.
Y acompañado era,
por grito gutural.
Que horrorizado, suplicaba piedad
Finalmente, luego de mucho tiempo, he decidido regresar a mi hogar. Las puertas de mi Mausoleo, están abiertas nuevamente, sois bienvenidos de volver a mi oscura morada.
Os he extrañado tanto, espero que se acuerden de mí
Vuestro fiel muerto.
Recibid mis saludos, y mis agradecimientos.
Especialmente: a la Dulce Princesa, La Hermosa Sabrina, La Mística Noctua, El Gran Kira, Fiel Joblam. Gracias por vuestra amistad. Gracias por devolverme de mi entierro, y hacer que este muerto, vuelva a andar.
(Poema dedicado a Nicolo Paganini)
Lo noche se vistió de gala
cuando se presentó,
pálida era su cara
y en sus manos, el pacto sellado.
Que con el diablo marcó.
El auditorio se estremeció
cuando le vio salir.
Sus ojos rojos, y blanca tez
le hacían resplandecer.
Y con ella Guarnerius cantaba
lo que a su alma quemaba.
Una nota brotó
y el diablo despertó.
Y así comenzó, el espectáculo especial
donde piezas prodigiosas, salieron a danzar.
Su mano viajaba ágilmente por el diapasón
cuando la tercera cuerda reventó,
ella no se asombró,
como diosa continuó.
A su alrededor,
todos estaban en shock
pues de sus notas, sangre brotó.
Sus manos eran escarlata,
le dolía al tocar,
pues su contrato expiraba
y la muerte, le vendría a buscar.
Lloraba en silencio, pues comprendía bien
que esa sería su última tonada,
pues sangre, no le quedaba.
Escuchó, entre los gritos de la multitud
la voz que hacia muchos años.
le llenó de plenitud.
Satán le hablaba, y en sus palabras.
Su epitafio marcaba.
Ha expirado tu tiempo,
ahora debes pagar,
este es vuestro tormento,
en el infierno arderás.
Como niño ciego, que se arrastra al su madre oler
andarás, buscando que comer,
no hallaras luz que te pueda salvar.
Pues aquí solo reina la oscuridad
Mi alma condenada, en las llamas danzara
convertida en espectro.
Fiel de Satanás,
y en mi tormento,
Paganini tocara,
y a cada nota.
El dolor incrementara
La ultima nota, que salio del violín
marcó su fin.
Su cadáver, nauseabundo
cayó en el escenario.
Incendiando todo a su alrededor.
Guarnerius, el místico instrumento
desapareció también.
Pero esa noche
en la azotea del teatro
se escuchaba un violín entonar.
Y acompañado era,
por grito gutural.
Que horrorizado, suplicaba piedad
Finalmente, luego de mucho tiempo, he decidido regresar a mi hogar. Las puertas de mi Mausoleo, están abiertas nuevamente, sois bienvenidos de volver a mi oscura morada.
Os he extrañado tanto, espero que se acuerden de mí
Vuestro fiel muerto.
Recibid mis saludos, y mis agradecimientos.
Especialmente: a la Dulce Princesa, La Hermosa Sabrina, La Mística Noctua, El Gran Kira, Fiel Joblam. Gracias por vuestra amistad. Gracias por devolverme de mi entierro, y hacer que este muerto, vuelva a andar.