Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivo en la llanura cálida
que forman tus ondulaciones y mis labios.
¡Ah mujer! ¡Ah diosa!
¡Ah devoradora!¡Ah volcán!
Para no perderme,
me marco
con letras indelebles de tu nombre,
letras que saben a sal, a tomillo y a miel.
Pero yo no seré quien niegue
una verdad sobre los hombres.
El sufrimiento ya no será una tierra fértil
por donde anide el dolor,
ni una mancha que, por momentos, deje
un horizonte teñido de negro,
tampoco será la cicatriz de una herida joven;
irremediablemente es un guerrero derrotado.
Por encima de todo,
ahora triunfa la voz amable,
triunfa, el calor de un desierto amigo
cuando da cobijo a un desterrado.
¡Ah cegadora, castígame con vivir siempre
en la ladera infame de tus muslos!
que forman tus ondulaciones y mis labios.
¡Ah mujer! ¡Ah diosa!
¡Ah devoradora!¡Ah volcán!
Para no perderme,
me marco
con letras indelebles de tu nombre,
letras que saben a sal, a tomillo y a miel.
Pero yo no seré quien niegue
una verdad sobre los hombres.
El sufrimiento ya no será una tierra fértil
por donde anide el dolor,
ni una mancha que, por momentos, deje
un horizonte teñido de negro,
tampoco será la cicatriz de una herida joven;
irremediablemente es un guerrero derrotado.
Por encima de todo,
ahora triunfa la voz amable,
triunfa, el calor de un desierto amigo
cuando da cobijo a un desterrado.
¡Ah cegadora, castígame con vivir siempre
en la ladera infame de tus muslos!
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::
::Cierto mi amigo:Saludos