AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
Hay un espacio en el tiempo donde los segundos se confunden
donde cada signos es una ausencia de los signos de la noche
y ambas muecas se tocan y no se reconocen.
Sin embargo ese sitio es un centro de sombras
y más al centro está el infinito,
la larga utopía que cabe en un instante.
Después deviene la periferia
y la periferia es otro centro.
Entonces juego un limbo con las palabras
y trazo una ventana con el dedo.
Me escapo hacia afuera que es fugarse hacia adentro
Construyo el paisaje del suburbio donde habito
con manos y piedras que se besan en la oreja
con ojos de pájaros en la locura más cuerda.
Un cuadro eterno que nadie dibuja.
donde cada signos es una ausencia de los signos de la noche
y ambas muecas se tocan y no se reconocen.
Sin embargo ese sitio es un centro de sombras
y más al centro está el infinito,
la larga utopía que cabe en un instante.
Después deviene la periferia
y la periferia es otro centro.
Entonces juego un limbo con las palabras
y trazo una ventana con el dedo.
Me escapo hacia afuera que es fugarse hacia adentro
Construyo el paisaje del suburbio donde habito
con manos y piedras que se besan en la oreja
con ojos de pájaros en la locura más cuerda.
Un cuadro eterno que nadie dibuja.
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