GerardoGomez
Poeta recién llegado
Elefantes azules dentro de los espejos,
sometido al diluvio de las voces hipnóticas.
Las campanas marítimas
me muestran la silueta de
su rostro.
Respiro bajo el agua,
el lucero blanco dibuja los relojes cardiacos,
mis ojos miran los espectros
a través de las ventanas nocturnas.
Quiero comerme mi cadáver,
ayer las amapolas me dijeron que dormían;
váyanse hormigueros,
percibo el aroma de una piel luminosa
cuando el caballo me hablo
y donde esta la mascara
de mi almohada.
La menstruación de
los calamares
neutraliza la rabia de las cucharas,
me dijo que podía quemarme
entre sus brazos para siempre.
Aparición incomprensible
en la saliva de los lirios,
los soles misteriosos vuelan
sobre un celaje permanente.
sometido al diluvio de las voces hipnóticas.
Las campanas marítimas
me muestran la silueta de
su rostro.
Respiro bajo el agua,
el lucero blanco dibuja los relojes cardiacos,
mis ojos miran los espectros
a través de las ventanas nocturnas.
Quiero comerme mi cadáver,
ayer las amapolas me dijeron que dormían;
váyanse hormigueros,
percibo el aroma de una piel luminosa
cuando el caballo me hablo
y donde esta la mascara
de mi almohada.
La menstruación de
los calamares
neutraliza la rabia de las cucharas,
me dijo que podía quemarme
entre sus brazos para siempre.
Aparición incomprensible
en la saliva de los lirios,
los soles misteriosos vuelan
sobre un celaje permanente.