Huyendo del turismo abotargado de playa y chiringuito, buscando la paz vieja y el silencio, recorrí una vez más las tierras altas de Soria -Soria pura, cabeza de Estremadura, se lee en la bordura de su escudo- lugar propicio de encuentro con los pueblos abandonados. Esta es la huella espiritual que me dejaron.
Valdegrulla (Soria) Por cortesía de "de otro tiempo. blogspot."
ELEGÍA A UN PUEBLO ABANDONADO
Desde el campanil mudo de la iglesia
perforado por vientos y vencejos
siembras en tus ruinas humana amnesia
oh pueblo desolado, oh ruina atroz
cementerio de voces y recuerdos
heraldo de un tiempo que huyó veloz.
Quedan aún latidos en tus ruinas
de dulces madrigales amorosos
enhebrando recuerdos como espinas,
graznan los grajos en la plaza muerta
chirrían las chicharras indolentes
y algún pernio oxidado de una puerta,
el gorjear de un niño recitando
se percibe en la escuela abandonada
con su último maestro dormitando.
Mueren las horas y las viejas piedras
mueren, son polvo sobre el polvo viejo
que poco a poco ocultarán las hiedras
y la zarza espinosa y las aliagas
que cubren, pudorosas, tal espanto,
de campos yermos y casas en llagas
Te mató la ciudad, tu cruel hermana,
te dejaron morir hombres impíos
cuya vida no rige la campana
Espíritu ancestral, voces sin tiempo,
espacios ya sin forma y ateridos:
no hay hombres que te den un nuevo aliento,
páramo abandonado, humildes ruinas,
alma de las piedras que te perduran
en el humano dolor, cruel rutina.
perforado por vientos y vencejos
siembras en tus ruinas humana amnesia
oh pueblo desolado, oh ruina atroz
cementerio de voces y recuerdos
heraldo de un tiempo que huyó veloz.
Quedan aún latidos en tus ruinas
de dulces madrigales amorosos
enhebrando recuerdos como espinas,
graznan los grajos en la plaza muerta
chirrían las chicharras indolentes
y algún pernio oxidado de una puerta,
el gorjear de un niño recitando
se percibe en la escuela abandonada
con su último maestro dormitando.
Mueren las horas y las viejas piedras
mueren, son polvo sobre el polvo viejo
que poco a poco ocultarán las hiedras
y la zarza espinosa y las aliagas
que cubren, pudorosas, tal espanto,
de campos yermos y casas en llagas
Te mató la ciudad, tu cruel hermana,
te dejaron morir hombres impíos
cuya vida no rige la campana
Espíritu ancestral, voces sin tiempo,
espacios ya sin forma y ateridos:
no hay hombres que te den un nuevo aliento,
páramo abandonado, humildes ruinas,
alma de las piedras que te perduran
en el humano dolor, cruel rutina.
Valdegrulla (Soria) Por cortesía de "de otro tiempo. blogspot."