BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tus ojos mudos
y tu llanto inoportuno
en todas las iglesias
en todas las bancadas,
ignorando que tu cuerpo
ya pertenece al destello febril
de las águilas. Tu cuerpo
insalubre, sin emblemas ni logotipos,
me sumerge ahora, en tu impoluto
féretro de tarde en tarde. Líquida
me parece hoy, tu vida, amigo mío.
Insensata profanación de raíces,
de proclamas incendiarias a la salida
del colegio. Con restos de saliva, y de
odio, de tiza albergadora de alimentos
nocturnos. Noches y noches, y racimos
de uva; señalados por la impiadosa voz
del sacerdote. Pendiendo de un hilo,
el misterio sagrado de un aullar de niños
y melifluos. Tus ojos mudos,
y el alcohol de madrugada, formando
tímidos arenales, cuando la noche está
estancada.
©
y tu llanto inoportuno
en todas las iglesias
en todas las bancadas,
ignorando que tu cuerpo
ya pertenece al destello febril
de las águilas. Tu cuerpo
insalubre, sin emblemas ni logotipos,
me sumerge ahora, en tu impoluto
féretro de tarde en tarde. Líquida
me parece hoy, tu vida, amigo mío.
Insensata profanación de raíces,
de proclamas incendiarias a la salida
del colegio. Con restos de saliva, y de
odio, de tiza albergadora de alimentos
nocturnos. Noches y noches, y racimos
de uva; señalados por la impiadosa voz
del sacerdote. Pendiendo de un hilo,
el misterio sagrado de un aullar de niños
y melifluos. Tus ojos mudos,
y el alcohol de madrugada, formando
tímidos arenales, cuando la noche está
estancada.
©