Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al poeta Eduardo León De La Barra
Allí, en el eterno azul,
allí donde residen los poetas,
dormido bajo la sombra del árbol de los sueños,
descansan el eco de tu voz y el latido de tus versos.
Allí donde la muerte se rinde, derrotada,
hincando las rodillas ante la claridad del alma,
allí te muestras, oh poeta de la palabra amable y delicada,
mientras aquí, nosotros, agotados,
tratamos de salvarnos
en medio de una tempestad de recuerdos y de lágrimas.
Recién cruzado el río que separa la muerte de la vida
dejaste atrás la orilla del dolor y el sufrimiento.
Aquí, en el lado oscuro de la vida, los muertos de este lado
tenemos pase reservado para ir al encuentro de la vida.
Algún día también descansaremos bajo la sombra fresca
que desbarata el abrazo umbrío de la muerte.
Allí, en el eterno azul,
allí donde residen los poetas,
dormido bajo la sombra del árbol de los sueños,
descansan el eco de tu voz y el latido de tus versos.
Allí donde la muerte se rinde, derrotada,
hincando las rodillas ante la claridad del alma,
allí te muestras, oh poeta de la palabra amable y delicada,
mientras aquí, nosotros, agotados,
tratamos de salvarnos
en medio de una tempestad de recuerdos y de lágrimas.
Recién cruzado el río que separa la muerte de la vida
dejaste atrás la orilla del dolor y el sufrimiento.
Aquí, en el lado oscuro de la vida, los muertos de este lado
tenemos pase reservado para ir al encuentro de la vida.
Algún día también descansaremos bajo la sombra fresca
que desbarata el abrazo umbrío de la muerte.