Ziler
Poeta recién llegado
Hace rato que no te veo.
Te quedaste en alguna nostalgia
de noche con lluvia,
ya no te paseas por algún sueño
con desvelo inminente
donde tus ojos mudos me persiguen.
Ya tu voz solo es un eco lejano
que se llevó la muerte,
susurrándome tu nombre
como trofeo de guerra.
Yo, sin embargo,
le muestro tus poemas,
que son fragmentos de tu alma
resonando con vida
en cada uno de tus textos.
La nostalgia prende mi cigarrillo
y el humo dibuja tu sombra,
un engaño que te devuelve,
en un silencio con soledad.
Indagando esa sombra que me miente,
espero la tristeza de tu despedida,
entre flores marchitas,
que es una ironía de la muerte
por ver florecer en mis manos
las elegías de un recuerdo.
Te quedaste en alguna nostalgia
de noche con lluvia,
ya no te paseas por algún sueño
con desvelo inminente
donde tus ojos mudos me persiguen.
Ya tu voz solo es un eco lejano
que se llevó la muerte,
susurrándome tu nombre
como trofeo de guerra.
Yo, sin embargo,
le muestro tus poemas,
que son fragmentos de tu alma
resonando con vida
en cada uno de tus textos.
La nostalgia prende mi cigarrillo
y el humo dibuja tu sombra,
un engaño que te devuelve,
en un silencio con soledad.
Indagando esa sombra que me miente,
espero la tristeza de tu despedida,
entre flores marchitas,
que es una ironía de la muerte
por ver florecer en mis manos
las elegías de un recuerdo.