El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Ayer te dije, Elena, con precaución y cautela,
que mis octubres no son meses cualquiera
como esos meses en los que te lavas la cara
y el espejo apenas te reconoce.
Del cielo llueven poesías, o más bien poemas
(en verdad la poesía no es más que soledad)
y entonan un cántico elenamente triste,
elenamente triste de verdad.
Dicen que la vida sólo nos quiere dar
aquello que después sabe quitarnos,
como si te quita la luna o te quita el mar
o ahoga al amor en un hoyo en la arena.
Corazón enterrado es con razón enterrado,
bendita Elena qué poema trajiste esta vez,
otros meses te hubieran descuidado
pero aquí Octubre no dura sólo un mes.
“Adíós” fue, Elena, su mentira favorita,
porque esto sí que es la poesía:
dos soledades enfrentadas
y una verdad a medias.
que mis octubres no son meses cualquiera
como esos meses en los que te lavas la cara
y el espejo apenas te reconoce.
Del cielo llueven poesías, o más bien poemas
(en verdad la poesía no es más que soledad)
y entonan un cántico elenamente triste,
elenamente triste de verdad.
Dicen que la vida sólo nos quiere dar
aquello que después sabe quitarnos,
como si te quita la luna o te quita el mar
o ahoga al amor en un hoyo en la arena.
Corazón enterrado es con razón enterrado,
bendita Elena qué poema trajiste esta vez,
otros meses te hubieran descuidado
pero aquí Octubre no dura sólo un mes.
“Adíós” fue, Elena, su mentira favorita,
porque esto sí que es la poesía:
dos soledades enfrentadas
y una verdad a medias.
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