Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella es muy bonita,
preciosa más bien
y es tan cariñosa
que evoca al edén.
Me lame la cara,
me lame los brazos,
restriega su cuerpo
en suave vaivén
y así me acaricia
todito mi ser,
la muy descarada,
alegre, jocosa,
fluvial, deliciosa,
linda y apreciada.
Se acuesta en mi pecho
mirándome fijo,
me guiña los ojos
oliendo mi piel,
y cuando camina
mueve su trasero
como una modelo:
la muy condenada
lo hace tan bien.
Por eso la quiero,
la abrazo, acaricio,
la mezo en mis brazos,
negrita, mimada,
y algo tigrada:
mi gata Pelusa,
es hermosa, es muy fiel.
Los engañé hasta el final ¿no?, jeje
preciosa más bien
y es tan cariñosa
que evoca al edén.
Me lame la cara,
me lame los brazos,
restriega su cuerpo
en suave vaivén
y así me acaricia
todito mi ser,
la muy descarada,
alegre, jocosa,
fluvial, deliciosa,
linda y apreciada.
Se acuesta en mi pecho
mirándome fijo,
me guiña los ojos
oliendo mi piel,
y cuando camina
mueve su trasero
como una modelo:
la muy condenada
lo hace tan bien.
Por eso la quiero,
la abrazo, acaricio,
la mezo en mis brazos,
negrita, mimada,
y algo tigrada:
mi gata Pelusa,
es hermosa, es muy fiel.
Los engañé hasta el final ¿no?, jeje