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Ella sabía.

Jose Andrea Kastronovo

Poeta que considera el portal su segunda casa
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

 
Última edición:
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

a veces cuesta darse cuenta del tiempo perdido, abrazos
 
Verdad que si??...tienes toda la razón, y con el tiempo, el amor, las fuerzas y hasta los centavos...

Pero a pesar de ello, siempre vale la pena sumergirnos en el amor... La mayor parte del tiempo, somos presa de nuestos propios deseos...otros mas opinan que en el fondo de neustro corazón, de alguan manera, sabemos que es lo que queremos... cosas humanas querida Marián...


Un abrazo.
 
a veces estamos lejos de la perspectiva querida, si podemos le despertamos o sino sigue en su sueño. Leer tus poemas es encontrar en cada letra ese amor, abrazos compadre
 
Hola compadrito, tienes razón, no siempre esamso parados dodne queremos, ybueno, ante eso, sólo queda cantarle al recuerdo, con alguna esperanza oculta quizá de que la relaidad sea menos cruel.

Me alegra mucho la buena opinión que tienes sobre mis letras.

Un abrazo.
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

Hermoso aunque trsite poema le dedicas a tu amada amigo. ha sido un placer leerte. Un abrazo.
 
Hola amiga..si, a veces llegué a pensar que le dió miedo saber que la amaba demasiado... en fin, cada corazón es nu laberinto interminable en el que fácilmente te puedes perder...

Muchas gracias por pasar...

Besos amiga!!!
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

De promesas incumplidas está escrita la Historia. Tristes versos amigo, que desgranas herido. El amor leal que tú sentiste vale, que te valga siempre y que encuentres a quien de verdad lo valore y de igal manera lo sienta por ti. Abrabesos
 
Hola Ropitella; la verdad es que lo que dices es cierto; al final del día hay cosas que no pasan por nuestras manos, como los sentimientos de la otra persona. Sin embargo, el haber dado todo, haber amado con sinceridad y no haberse guardado nada, deja el alma tranquila, aunque adolorido; y bueno, como lo dice le poemita: ella lo sabía... y creo que lo demás, es lo de menos.

Abrazos querida amiga.
 
Hola Rosa; sinceramente en algún momento del a vida dolió y mucho... pro eso tuve que alejarme, y bueno, ya l oeh dicho, ella sabái perfectamente que la quería, quizá no de la forma específica que ella quería; pero la amaba profundamente... no me quedó nada, que en mi concepto de amar pudiera darle... al quedarme vacío, tuve que irme... adolorido, pero tranquilo de haber amado y addo lo mejor quep due dar bajp el contexto en que nación ese ya viejo amor... Mi vida cambió al irme, y ahora es sólo un recuerdo guardadito en un baúl, al que sólo acude la musa para dictarme sentimientos ( la mayoría tristes quizá) en forma de poemas...

Muchas gracias por pasar.

Un beso.
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.


genial amigo , delicados y meláncolicos versos , impacta el final . muy lindo. Un gran abrazo.
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

Muy bonito poema Jose. Ese amor que inspira tus poemas ya te dará para escribir también cuando llegue el olvido y con él un nuevo amor.
Un placer leerte, como siempre:
Paloma.
 
José Andrea bellamente triste, pero creo en verdad que hubo uno que amó más y para siempre.
Deja que la puerta siga abierta, eres joven. Un abrazo amigo. Pili
 
Última edición por un moderador:
Muy bonito poema Jose. Ese amor que inspira tus poemas ya te dará para escribir también cuando llegue el olvido y con él un nuevo amor.
Un placer leerte, como siempre:
Paloma.

Hola Paloma!!!; claro, el amor es una de las mejores fuentes de inspiración, cuando está presente y hasta cuando está ausente... Más allá de la ausencia o presencia, me gusta acudir al bául de ese tipo de cosas para crear poemas así...

Gracias por pasar...
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

Buscar la verdad, incluirse en las promesas no cumplidas.
verter las tristezas siempre desde el diapason unico, el turyo
..., o mejor el mio. son sensaciones derramadas. felicidades.
luzyabsenta
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.


Sentidos versos querido amigo, un gusto volver a leerte! Saludos y abrazos!!
 
Ella sabía que intensamente yo la quería,
que por ella hubiera dado la vida,
que eternamente sin vendas yo la amaría,
que indudablemente por ella yo me moría.


Ella entendía perfectamente que era mi niña,
la que iluminaba con su luz mis pupilas,
que no había nada que por ella no haría,
que ella era la única dueña de mi corazón.

Yo le creía vehementemente cuando decía,
que para siempre permanecería,
que entre nosotros no iba a ver un final.


Yo no sabía que en ella no había un “toda la vida”
que junto a mi ella no envejecería,
que no estaría ahí para el último adiós
pues secretamente ella había escrito un final.

Ay José Andrea cuanta emotividad y lirismo destilan estos melancólicos versos, qué difícil es dar el último adiós mi querido amigo. Muchos besos para ti llenos de cariño y de admiración....muááááackssss....
 

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