joanna_dt
Poeta adicto al portal
Ella...Vive!
Allá…donde la oscura noche invade los sentidos a merced de su mandato…
el frío congela los pies de esa caminante que no sabe su destino…y se detiene…
se posa en el concreto frente a pensamientos perdidos entre el vacío…sola…
decide caminar un rato a su pasado, recordando las vivencias más tórridas,
añorando esos momentos cuando nada le importaba, sólo estaba,
cuando todo parecía sencillo y sin caídas profundas, cuando era sólo ella y sus sueños,
y más allá del rojo cobrizo que pasó, ese ocaso que le trajo la noche,
llueve en sus ojos un invierno desierto entre blancos pálidos y árboles desnudos,
las hojas caen al suelo todas escritas con sus sueños moribundos.
Tiembla…calla…grita…con esa voz quebrantada colmada de tristeza…
se detiene en el tiempo como un reloj sin arena…se derrumban los huesos,
de esos árboles tiesos… por el hielo indeleble que quema más que el fuego que le aqueja.
-no te rindas- gritan voces con grandes ecos…retumban sus oídos, casí sorda queda
entre la bulla de sus gritos y las voces blancas que le auxilian el alma que se quema,
tonta tempestad que atormenta, que inflama los ojos, líquido podrido que fermenta,
largas jornadas de castigos mortales que la llenan de vestigios,
la cargan de penas y de olores a muertes, esas que detienen su corazón latente.
Acá -no te rindas- yo esas voces recuerdo, falta poco para que el sol se muestre
y ese pasado ya no exista, que se vaya con esta noche que no vuelve…
el olor a rocío y el naranja presente, entre flores grandes y tallos verdes…
renacen primaveras en medio de brisas nuevas que vienen,
trayendo un corazón de vuelta más fuerte, con escudo de hierro
pero capa de algodón reluciente…es el momento de resurgir me dije a mi misma…
caminante de luz, de esperanza sin cruz, sin heridas marcadas ni cicatrices calladas…
sólo soy yo sonriendo al sol, ese que sale después de una noche de tormentas,
que aunque mucho duró y dejó sus huellas… no me mató.
Allá…donde la oscura noche invade los sentidos a merced de su mandato…
el frío congela los pies de esa caminante que no sabe su destino…y se detiene…
se posa en el concreto frente a pensamientos perdidos entre el vacío…sola…
decide caminar un rato a su pasado, recordando las vivencias más tórridas,
añorando esos momentos cuando nada le importaba, sólo estaba,
cuando todo parecía sencillo y sin caídas profundas, cuando era sólo ella y sus sueños,
y más allá del rojo cobrizo que pasó, ese ocaso que le trajo la noche,
llueve en sus ojos un invierno desierto entre blancos pálidos y árboles desnudos,
las hojas caen al suelo todas escritas con sus sueños moribundos.
Tiembla…calla…grita…con esa voz quebrantada colmada de tristeza…
se detiene en el tiempo como un reloj sin arena…se derrumban los huesos,
de esos árboles tiesos… por el hielo indeleble que quema más que el fuego que le aqueja.
-no te rindas- gritan voces con grandes ecos…retumban sus oídos, casí sorda queda
entre la bulla de sus gritos y las voces blancas que le auxilian el alma que se quema,
tonta tempestad que atormenta, que inflama los ojos, líquido podrido que fermenta,
largas jornadas de castigos mortales que la llenan de vestigios,
la cargan de penas y de olores a muertes, esas que detienen su corazón latente.
Acá -no te rindas- yo esas voces recuerdo, falta poco para que el sol se muestre
y ese pasado ya no exista, que se vaya con esta noche que no vuelve…
el olor a rocío y el naranja presente, entre flores grandes y tallos verdes…
renacen primaveras en medio de brisas nuevas que vienen,
trayendo un corazón de vuelta más fuerte, con escudo de hierro
pero capa de algodón reluciente…es el momento de resurgir me dije a mi misma…
caminante de luz, de esperanza sin cruz, sin heridas marcadas ni cicatrices calladas…
sólo soy yo sonriendo al sol, ese que sale después de una noche de tormentas,
que aunque mucho duró y dejó sus huellas… no me mató.
Última edición: