Elisalle
Poetisa
ELLA YA NO VIVE AQUÍ
No señor,
ella ya no vive aquí.
Se levantó de madrugada,
en la cocina calentó el agua
para tomar desayuno,
un pancito con queso,
el café muy cargado,
demasiado endulzado.
Ella
quería ir a otro lado
pero no se decidía,
algo la retenía,
hoy sí ha sido el día.
Tomó su vieja maleta,
puso algo de ropa,
un libro que leía,
aquí no lo veo,
su cepillo de dientes
y el pinche del pelo
que ponía,
que quitaba,
estaba nerviosa,
algo la llamaba
¿De donde ?
No sabría decirle
Señor,
es mejor que se fuera,
aquí no era feliz,
andaba suspirando,
a ratos regañando,
a los perros pateando
o a solas hablando;
un pañuelo en sus manos,
siempre iba ocultando
y rendía poco, fíjese
¿Qué si estaba loca,
pregunta usted?
No,
era por lo que dejaba
que tardó su decisión:
su huerto a medio crecer,
el tejido sin terminar
y las rosas que plantó
en botones dejó
y esta es su casa, pues
pero se tenía que ir.
Señor,
así no podía seguir,
nadie puede vivir así.
Para no comprometer,
no dijo a donde iba,
tomó el camino largo,
cabizbaja caminaba,
hasta que se perdió
por el atajo que obliga
a desaparecer,
ese que queda
en el arroyo con sauzales,
de entonces ya no se vio.
Pero,
espere,
hay un mensaje
pegadito a un mueble,
ahí guardaba papeles
y dice:
No voy a volver
Perdón,
no lo escuché
¿Qué es lo que me dice?
¿Qué si dice algo para usted?
A ver
-no, caballero-
Nada
Margarita
18/10/2012
No señor,
ella ya no vive aquí.
Se levantó de madrugada,
en la cocina calentó el agua
para tomar desayuno,
un pancito con queso,
el café muy cargado,
demasiado endulzado.
Ella
quería ir a otro lado
pero no se decidía,
algo la retenía,
hoy sí ha sido el día.
Tomó su vieja maleta,
puso algo de ropa,
un libro que leía,
aquí no lo veo,
su cepillo de dientes
y el pinche del pelo
que ponía,
que quitaba,
estaba nerviosa,
algo la llamaba
¿De donde ?
No sabría decirle
Señor,
es mejor que se fuera,
aquí no era feliz,
andaba suspirando,
a ratos regañando,
a los perros pateando
o a solas hablando;
un pañuelo en sus manos,
siempre iba ocultando
y rendía poco, fíjese
¿Qué si estaba loca,
pregunta usted?
No,
era por lo que dejaba
que tardó su decisión:
su huerto a medio crecer,
el tejido sin terminar
y las rosas que plantó
en botones dejó
y esta es su casa, pues
pero se tenía que ir.
Señor,
así no podía seguir,
nadie puede vivir así.
Para no comprometer,
no dijo a donde iba,
tomó el camino largo,
cabizbaja caminaba,
hasta que se perdió
por el atajo que obliga
a desaparecer,
ese que queda
en el arroyo con sauzales,
de entonces ya no se vio.
Pero,
espere,
hay un mensaje
pegadito a un mueble,
ahí guardaba papeles
y dice:
No voy a volver
Perdón,
no lo escuché
¿Qué es lo que me dice?
¿Qué si dice algo para usted?
A ver
-no, caballero-
Nada
Margarita
18/10/2012
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