• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Ella

Tamar

Poeta adicto al portal
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.


Me saco el sombrero ante ti
poetisa y aplaudo tu hermoso escrito
muy bello un cariño tres besitos
para ti y para tu escrito todas
mis estrellas poetisa cuidate :::hug::::::hug::::::hug:::
 
Paréceme estar viendo un cuadro de una mujer tras la ventana, creo que lo observaste y te comunicó su historia que tu nos transmites por medio de este excelente poema que fraguaste con bella inspiración.

th_CMaramnbesitos.gif
 
Paréceme estar viendo un cuadro de una mujer tras la ventana, creo que lo observaste y te comunicó su historia que tu nos transmites por medio de este excelente poema que fraguaste con bella inspiración.

th_CMaramnbesitos.gif

Gracias Maramin, por dejar tu comentario por aquí..
Un beso!
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.


MARAVILLOSO!
gracias por acercarmelo para leerlo, ya sabes que soy despistada
pero es un placer sumergirse en tus letras es como estar viviendo el paisaje en ellas, me encanto !
felicitaciones esta sería a mi humilde entender una obra de arte en verdad.
cariños y te dejo las estrellas del portal pero te mereces muchas MAS.
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.




WOW, princesa este poema es una verdadera obra de arte, si fueras pintora serías Dalí.
Tu poema me evocó a Macondo, el pueblo congelado en el tiempo de García Marquez, porque observo dos desplazamientos de tiempo diferentes (o tal vez tres), la chica congelada en el tiempo, no se percataba de lo que ocurría a su alrededor, como los árboles milenarios que son testigos inermes del transcurrir de la historia, también ella pasó a ser parte del paisaje, el segundo desplazamiento temporal ocurre fuera de la ventana, en el trajín cotidiano y tal vez hay un tercer desplazamiento temporal, el del chico que la observa, en un tiempo intermedio, tal vez.
Has logrado dibujar un cuadro de relatividad e incertidumbre (las de la física teórica) enmarcado en una historia de melancólica apatía.
En fin me asombra tu talento, ¿cómo lo haces?, y con 15 añitos, Dios, estos chicos de hoy nacen con la pluma en la mano.
Aplausos y estrellas.
 
Colibrí;1487450 dijo:
MARAVILLOSO!
gracias por acercarmelo para leerlo, ya sabes que soy despistada
pero es un placer sumergirse en tus letras es como estar viviendo el paisaje en ellas, me encanto !
felicitaciones esta sería a mi humilde entender una obra de arte en verdad.
cariños y te dejo las estrellas del portal pero te mereces muchas MAS.

Gracias Colibrí, me alegran tus lindas palabras.. !
Un beso grande!:::hug:::
 
WOW, princesa este poema es una verdadera obra de arte, si fueras pintora serías Dalí.
Tu poema me evocó a Macondo, el pueblo congelado en el tiempo de García Marquez, porque observo dos desplazamientos de tiempo diferentes (o tal vez tres), la chica congelada en el tiempo, no se percataba de lo que ocurría a su alrededor, como los árboles milenarios que son testigos inermes del transcurrir de la historia, también ella pasó a ser parte del paisaje, el segundo desplazamiento temporal ocurre fuera de la ventana, en el trajín cotidiano y tal vez hay un tercer desplazamiento temporal, el del chico que la observa, en un tiempo intermedio, tal vez.
Has logrado dibujar un cuadro de relatividad e incertidumbre (las de la física teórica) enmarcado en una historia de melancólica apatía.
En fin me asombra tu talento, ¿cómo lo haces?, y con 15 añitos, Dios, estos chicos de hoy nacen con la pluma en la mano.
Aplausos y estrellas.


jaja.. me descubriste, hace poco leí cien años de soledad.. de Gabriel García, seguramente influyó y por eso te recuerda a Macondo ..
Gracias por tus lindas palabras! Me alegra verte por aquí..
Un beso!
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.




Una poesía muy linda por sus imágenes tan descriptivas, me has hecho transportarme a ese lugar, detrás de la ventana, como con melancolía, pero sabes no quisiera nunca dejar de sentir por ser parte de un paisaje. Me ha encantado tu poesía. Muchos abrazos. Ana.:::hug::::::hug::::::hug:::
 
Lo leí, lo releí, lo releí, para no perderme nada.
Son tantas las imágenes que no regalas hoy, tantas las sensaciones. Tiempos, destiempos, contratiempos y un alma inmersa en el paisaje... O no.
Realmente atrapante.
Un besote
Gaby

Gabyyy! me alegra mucho que te gustara y que dejaras por aquí tu firma!
Un besoo!
 
Ana Cevallos Carrión;1487950 dijo:
Una poesía muy linda por sus imágenes tan descriptivas, me has hecho transportarme a ese lugar, detrás de la ventana, como con melancolía, pero sabes no quisiera nunca dejar de sentir por ser parte de un paisaje. Me ha encantado tu poesía. Muchos abrazos. Ana.:::hug::::::hug::::::hug:::

Gracias Ana.. un abrazo :::hug:::
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.


Un place pasar por tu bellísima obra mi amiguita, sin palabras, solo que me encantó un abrazo y estrellas :):)

Gerar
 
muy cierto lo que dijeron antes...
"parece que estás observando un cuadro de una mujer"
mira de nuevo "percató" y "realizó"

totalmente descriptivo,
abstracto, muy de tí....
prolongada y detallada la manera en que muestras el interior de una mujer solitaria, de sentimientos grices y de pesares en su inmovilidad...
lo lei como tres veces linda...
no es broma...
besos tricolor para la ventana de lienzo...!
 
muy cierto lo que dijeron antes...
"parece que estás observando un cuadro de una mujer"
mira de nuevo "percató" y "realizó"

totalmente descriptivo,
abstracto, muy de tí....
prolongada y detallada la manera en que muestras el interior de una mujer solitaria, de sentimientos grices y de pesares en su inmovilidad...
lo lei como tres veces linda...
no es broma...
besos tricolor para la ventana de lienzo...!

Gracias stylo por dejar tus lindas palabras por aquí
Un abrazo:::hug:::
 
Que buenas imágenes Tamar, esta impecable la descripción de cada escena y ese frío.
Me refleja el abandono que sufren los adolescentes, ese poco acompañamiento que tienen, y el mal de cada flagelo que los atormenta, y nadie hace nada, y menos ellos, que son las víctimas.
Está espléndido el relato.
Mil estrelals y besos de embrujo para vos y tu poema.!

muchas gracias Brujo por dejar tus lindas palabras por acá
Un beso!
 
Woow, sus letras son maravillosas. Me gustó leerlo de principio a fin, desde la primera letra hasta el punto final. Creó imágenes tristes, pero hermosas, de esa muerte, lenta... en donde esa muerte puede consistir, de perder la costumbre de vivir.
Un gusto pasar por acá
Saludos :)
 
Woow, sus letras son maravillosas. Me gustó leerlo de principio a fin, desde la primera letra hasta el punto final. Creó imágenes tristes, pero hermosas, de esa muerte, lenta... en donde esa muerte puede consistir, de perder la costumbre de vivir.
Un gusto pasar por acá
Saludos :)


Gracias por dejar tus lindas palabras por aquí
Un abrazo!:::hug:::
 
Se podría decir que fué la ventana,
y todo lo que había afuera,
quienes cambiaron.
Pero fué el otro lado quien lo hizo,
fué la chica sentada en el mueble
que nunca nadie cambio de sitio.
Nadie se molesto en hablarle,
ella solo miraba por la ventana,
sin extrañar la compañía de las personas.
Aparentemente
todos se habían acostumbrado
a ese pacto de silencio,
y luego se olvidaron de su existencia;
pero no lo hizo el tiempo.
el cabello de la chica perdió su brillo,
sus recuerdos,
se volvieron el aire que respiraba,
y su mirada,
solo se endurecía cada vez más.

Pero ella nunca lo notó.

Solo notaba los pequeños derrumbes
de la cúpula de la iglesia lejana en la ventana,
y el envejecimiento de aquel tronco a la derecha,
que ya no lucía muy capaz de sostener sus ramas;
de la misma manera en que ella,
(mucho tiempo atrás,
antes de sentarse en el sofá azul)
no se sentía capaz de soportar las mentiras
en las que su vida se había convertido.

Después de tanto tiempo,
ella, solo era un paisaje más,
y la luna de madera que colgaba en su cuello,
era lo único que la unía a su antiguo mundo.
Aquella luna había sido
el regalo del único amor
que la chica tuvo alguna vez;
y mientras más observaba la ventana,
su luna se volvía más pesada.

Pero ella nunca lo notó.

No supo que su vieja cadena marrón,
se había convertido un refugio de remordimientos
de una vida pasada,
que ella, (absorta en el paisaje)
no recordaba.

En la ventana
siempre hizo mucho frío,
pero la chica era tan fría por dentro,
que no se percato del asunto.

Ella, durante tantos años,
sólo realizo un movimiento:
aquel estremecimiento que precede al llanto,
hizo que sintiera por segundos el peso de su luna.

Pero no lloró.

Era consciente,
de que cuando se pasa a ser parte del paisaje,
se pierde el lujo de sentir.

La chica siguió inmóvil,
esta vez para siempre.
Alguien, del otro lado de la ventana,
la observaba.


amiga que bello !!!
un placer pasar a visitarte en tus letras te dejo estrelas y mucha dulzura
 
me gusta tu forma honesta de narrar, sigue escribiendo,
gracias por compartir tus poemas.
tu amigo hoja errante.
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba