Ella me desborda, danza con cada molécula de mi ser, me transforma las extremidades en raíces, me inmoviliza, en cada intento por deshacerla me aprisiona más, me fatigo; ese sentimiento de posesión, quién dijo que ella era una opción; una buenas opción de inicios de siglo, una moda. Prefiero a otras; llegar y que estén, no importa que se conviertan en reclamos, no importa que me desquicien, que me apabullen, sólo que estén, para mi o conmigo, o sinmigo pero para mi.
Odio la soledad, me está consumiendo, no puedo desraizarla, me mata.
Odio la soledad, me está consumiendo, no puedo desraizarla, me mata.