nodierjojo
Poeta recién llegado
Ella
“¡Oiga!
¡Usted!
¿Comparte un tabaquito?”
Yo no tenía cigarrillos en ese momento;
Acababa de fumarme el último
Tras dejarla a ella sana,
Libre, segura y confiada en su aposento.
Él me dijo:
“¡Fresco hermanazo!
Yo le gasto uno.
Fumemos juntos
Y desahóguese,
Como si su madre misma lo estuviera aconsejando en su regazo.”
(Así comenzó todo)
…
Recuerdo perfectamente que el tipo siempre fumaba;
Él siempre estaba
Presto y atento para hablar conmigo.
El loco ese era un buen amigo.
Le conté como había estado
(Varias veces)
A punto de perder
Por enésima vez en esa semana
A la más maravillosa mujer,
Y sólo por no ceder,
Por no dar mí brazo a torcer.
“¡Ahhh!”
Se me escapan los suspiros.
Cada vez que en ella pienso
Siento que fluyo y soy yo mismo,
Siento que me inspiro.
Ella es ella,
Sobra decir más.
Ella es bella,
Dulce y atenta;
Ella me escucha,
Me apoya
Y siempre de sexo está sedienta.
¡Ella es perfecta!
Aquel chiflado me escuchaba y me decía
Botando humo por su boca
Llena de sutil sátira y de sinceridad loca
Que me calmará.
¡Sí, eso!
No decía más
Y volvía a poner el cigarrillo en sus labios.
Recordé que ella
Era la única que me atraía de verdad
¡Con el corazón!
Yo la amo en serio.
Ella es la única a la que beso
Después de una felación
(Por cierto,
Ella es la única que lo ha hecho;
Ella es la primera).
Ella no fuma,
Y si fuma
Lo hace estando conmigo de la mano.
Ella bebe,
Pero sólo ama estando conmigo de la mano.
¿Ella se masturba?
Sí, demasiado;
Pero lo disfruta más si está a mi lado
(Y sí, adivinaron:
Lo goza más si lo hace con mi mano).
Ella es ella
¡Ella es perfecta!
El demente del tabaquito
Me miraba y me repetía:
“¡Cálmate!” Sacaba dos cigarrillos nuevos,
Los prendía y me decía:
“Sigue contándome y ¡CÁLMATE!”.
Yo le seguía relatando
Mi historia de la tarde
Con la bella que cuando mis labios muerde
Me ata con una cuerda
De placer que hace que mi control se pierda.
Ella es tan tierna.
Ella es tan infiel.
Ella es tan bella.
Ella es tan ella.
Ella es tan loca.
Ella es tan zorra*.
Ella es tan Mía.
¡Ella es perfecta!
De nuevo el marica ese me decía:
“¡Cálmate!”;
Mientras exhalaba el humo denso.
Yo lo llamaba marica porque él me lo pedía,
Él decía que marcar el límite prefería.
Él era homosexual,
Era un alma querida.
Él era mi mejor amiga.
Yo pensaba en ella, en mi chica.
Ella…
No sabía qué hacía ella en esos instantes;
Podía estar besándose
Con su amigo,
Quizás estaba comiéndose
Una gran porción de Raviolis
¡Nunca me importó!
Ella siempre me ha dicho que me ama en serio.
Yo le dije infinitas veces que no se puede amar de mentiras,
Que no se puede jugar a amar;
Le decía que era yo quien iba a parar
Si en algún momento sentía
Que a eso comenzábamos a jugar.
“¡CÁLMATE!”
Repetía él con su voz afeminada.
Él me hacía reír,
Y por eso,
Nunca se enojaba.
Prendimos el tercer par de cigarritos
¡Benditos tubos de cáncer!
Por cierto…
Siempre pensé que fui yo
El cáncer de la relación.
Les juro que yo la he amado;
Ser una peste jamás ha sido mi intención.
“¡Cálmate, chico!”
Yo me volvía a reír.
Cada noche con él era lo mismo:
Hablábamos de lo mismo,
Hacíamos lo mismo,
Nos reíamos de lo mismo,
E incluso la marca de cigarrillos era la misma.
Él ya no está.
No fue capaz de calmarse a sí mismo.
En un ataque de depresión
A un transmilenio en movimiento se lanzó.
Él se murió.
Hace dos años murió.
Yo sigo sentado en el mismo lugar.
Sigo igual: no paro de fumar.
La marca de cigarrillos no es la misma,
Pues me hace recordar más.
Él me hace falta, no lo puedo olvidar.
Estoy solo, triste, abandonado…
Ya no hay alguien que sin razón alguna
Me diga que me tengo que calmar.
(Nota*: yo llamo ‘zorra’ (hablando de mujeres) a la mente hábil, sagaz, audaz, astuta, pilla, maliciosa…)
“¡Oiga!
¡Usted!
¿Comparte un tabaquito?”
Yo no tenía cigarrillos en ese momento;
Acababa de fumarme el último
Tras dejarla a ella sana,
Libre, segura y confiada en su aposento.
Él me dijo:
“¡Fresco hermanazo!
Yo le gasto uno.
Fumemos juntos
Y desahóguese,
Como si su madre misma lo estuviera aconsejando en su regazo.”
(Así comenzó todo)
…
Recuerdo perfectamente que el tipo siempre fumaba;
Él siempre estaba
Presto y atento para hablar conmigo.
El loco ese era un buen amigo.
Le conté como había estado
(Varias veces)
A punto de perder
Por enésima vez en esa semana
A la más maravillosa mujer,
Y sólo por no ceder,
Por no dar mí brazo a torcer.
“¡Ahhh!”
Se me escapan los suspiros.
Cada vez que en ella pienso
Siento que fluyo y soy yo mismo,
Siento que me inspiro.
Ella es ella,
Sobra decir más.
Ella es bella,
Dulce y atenta;
Ella me escucha,
Me apoya
Y siempre de sexo está sedienta.
¡Ella es perfecta!
Aquel chiflado me escuchaba y me decía
Botando humo por su boca
Llena de sutil sátira y de sinceridad loca
Que me calmará.
¡Sí, eso!
No decía más
Y volvía a poner el cigarrillo en sus labios.
Recordé que ella
Era la única que me atraía de verdad
¡Con el corazón!
Yo la amo en serio.
Ella es la única a la que beso
Después de una felación
(Por cierto,
Ella es la única que lo ha hecho;
Ella es la primera).
Ella no fuma,
Y si fuma
Lo hace estando conmigo de la mano.
Ella bebe,
Pero sólo ama estando conmigo de la mano.
¿Ella se masturba?
Sí, demasiado;
Pero lo disfruta más si está a mi lado
(Y sí, adivinaron:
Lo goza más si lo hace con mi mano).
Ella es ella
¡Ella es perfecta!
El demente del tabaquito
Me miraba y me repetía:
“¡Cálmate!” Sacaba dos cigarrillos nuevos,
Los prendía y me decía:
“Sigue contándome y ¡CÁLMATE!”.
Yo le seguía relatando
Mi historia de la tarde
Con la bella que cuando mis labios muerde
Me ata con una cuerda
De placer que hace que mi control se pierda.
Ella es tan tierna.
Ella es tan infiel.
Ella es tan bella.
Ella es tan ella.
Ella es tan loca.
Ella es tan zorra*.
Ella es tan Mía.
¡Ella es perfecta!
De nuevo el marica ese me decía:
“¡Cálmate!”;
Mientras exhalaba el humo denso.
Yo lo llamaba marica porque él me lo pedía,
Él decía que marcar el límite prefería.
Él era homosexual,
Era un alma querida.
Él era mi mejor amiga.
Yo pensaba en ella, en mi chica.
Ella…
No sabía qué hacía ella en esos instantes;
Podía estar besándose
Con su amigo,
Quizás estaba comiéndose
Una gran porción de Raviolis
¡Nunca me importó!
Ella siempre me ha dicho que me ama en serio.
Yo le dije infinitas veces que no se puede amar de mentiras,
Que no se puede jugar a amar;
Le decía que era yo quien iba a parar
Si en algún momento sentía
Que a eso comenzábamos a jugar.
“¡CÁLMATE!”
Repetía él con su voz afeminada.
Él me hacía reír,
Y por eso,
Nunca se enojaba.
Prendimos el tercer par de cigarritos
¡Benditos tubos de cáncer!
Por cierto…
Siempre pensé que fui yo
El cáncer de la relación.
Les juro que yo la he amado;
Ser una peste jamás ha sido mi intención.
“¡Cálmate, chico!”
Yo me volvía a reír.
Cada noche con él era lo mismo:
Hablábamos de lo mismo,
Hacíamos lo mismo,
Nos reíamos de lo mismo,
E incluso la marca de cigarrillos era la misma.
Él ya no está.
No fue capaz de calmarse a sí mismo.
En un ataque de depresión
A un transmilenio en movimiento se lanzó.
Él se murió.
Hace dos años murió.
Yo sigo sentado en el mismo lugar.
Sigo igual: no paro de fumar.
La marca de cigarrillos no es la misma,
Pues me hace recordar más.
Él me hace falta, no lo puedo olvidar.
Estoy solo, triste, abandonado…
Ya no hay alguien que sin razón alguna
Me diga que me tengo que calmar.
(Nota*: yo llamo ‘zorra’ (hablando de mujeres) a la mente hábil, sagaz, audaz, astuta, pilla, maliciosa…)