RAMIPOETA
– RAMIRO PONCE ”POETA RAPSODA"
ELLAS EN MI ALCOBA
¡Espera soledad puerto sin barco!
Que tú serás por hoy mi compañera,
espera por favor que tengo miedo,
te estoy buscando con signos de ansiedad.
¿Podemos vivir juntos o estar juntos?
En esta habitación, duermen recuerdos
que son muy imposibles de olvidar,
por lo que soledad, triste y vencido
te ruego, contigo me dejes platicar.
Que fastidio por Dios, llaman la puerta.
¡Nadie interrumpa quiero esta ocasión!
Basta el ruido tenaz de mi silencio,
silencio extravagante, y trepidante
que me atormenta con notas de ilusión.
¡La puerta no se abrió, pero ellas entran!
Por la ventana, por el techo, o en vapor
¡Entran orondas, vienen a mi alcoba!
Una me estremece por su inmenso valor.
¡Es una de tantas la que admiro!
Ha llegado a mi alcoba, se mete en mi almohadón.
¡Otras tapan mi boca! Son toda una camada,
yo contemplo en mi cama su incansable labor,
y me enseñan de paso que el trabajo de grupo
lo hacen poniendo entero el corazón.
¡Que ironía carajo!
De cuanto lo hice yo fue en solitario
¿Qué disfruté? La verdad, disfruté ¡Que pendejada!
¡Pero hoy, me tienen ocupado estas amigas!
Aunque tiemblo de miedo, es la verdad,
miedo que al despertar de un nuevo día
ya no estén en mi alcoba las hormigas
y vuelva a mi asombrosa realidad.
¡Espera soledad puerto sin barco!
Que tú serás por hoy mi compañera,
espera por favor que tengo miedo,
te estoy buscando con signos de ansiedad.
¿Podemos vivir juntos o estar juntos?
En esta habitación, duermen recuerdos
que son muy imposibles de olvidar,
por lo que soledad, triste y vencido
te ruego, contigo me dejes platicar.
Que fastidio por Dios, llaman la puerta.
¡Nadie interrumpa quiero esta ocasión!
Basta el ruido tenaz de mi silencio,
silencio extravagante, y trepidante
que me atormenta con notas de ilusión.
¡La puerta no se abrió, pero ellas entran!
Por la ventana, por el techo, o en vapor
¡Entran orondas, vienen a mi alcoba!
Una me estremece por su inmenso valor.
¡Es una de tantas la que admiro!
Ha llegado a mi alcoba, se mete en mi almohadón.
¡Otras tapan mi boca! Son toda una camada,
yo contemplo en mi cama su incansable labor,
y me enseñan de paso que el trabajo de grupo
lo hacen poniendo entero el corazón.
¡Que ironía carajo!
De cuanto lo hice yo fue en solitario
¿Qué disfruté? La verdad, disfruté ¡Que pendejada!
¡Pero hoy, me tienen ocupado estas amigas!
Aunque tiemblo de miedo, es la verdad,
miedo que al despertar de un nuevo día
ya no estén en mi alcoba las hormigas
y vuelva a mi asombrosa realidad.
::