fetablas
Poeta recién llegado
El frío de esa mañana me caló profundo,
miré ese cielo tan azul,
acá arriba y allá abajo imaginé como sería,
buscar a esos dos seres perdidos,
vagabundos de otro mundo,
confinados a la espera de volver,
depresivos tal vez, angustiados de esperar,
dar un brinco, avanzar o solo hilar,
otro paso que los guíe en este tráfico oscuro desde allá,
donde no puedo expresar más que ser un ente,
una silueta horrible,
una figura fantasmal,
que se quiere escapar detrás de la oscuridad de esa puerta,
o en el feo guardarropa de los años.
Mirénme, no soy más que estos huesos,
corroídos por el tiempo,
ya ni ropaje me queda,
que cubra mi paso por ese mundo,
que crees real pero solo es de paso,
en este vagar de mentes oscuras,
que no ven más allá de su propio yo.
miré ese cielo tan azul,
acá arriba y allá abajo imaginé como sería,
buscar a esos dos seres perdidos,
vagabundos de otro mundo,
confinados a la espera de volver,
depresivos tal vez, angustiados de esperar,
dar un brinco, avanzar o solo hilar,
otro paso que los guíe en este tráfico oscuro desde allá,
donde no puedo expresar más que ser un ente,
una silueta horrible,
una figura fantasmal,
que se quiere escapar detrás de la oscuridad de esa puerta,
o en el feo guardarropa de los años.
Mirénme, no soy más que estos huesos,
corroídos por el tiempo,
ya ni ropaje me queda,
que cubra mi paso por ese mundo,
que crees real pero solo es de paso,
en este vagar de mentes oscuras,
que no ven más allá de su propio yo.