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Elogio de juventud

ONICE

Poeta fiel al portal
miradas.jpg


Mirarte. Verte con los ojos desorbitados,
con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...

Observar como el tono de tu voz se conmueve.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.

Verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...

Te miro.
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."


A mi hijo
Onice
 
Última edición:
Mirarte. Verte con los ojos desorbitados,

con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...

Observar como el tono de tu voz se conmueve.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.

Verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...

Te miro.
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."


A mi hijo

Onice



Hermoso dedicar, con la magia de ese amor irremplazable e inagotable. Muy bellas imágenes manejas. Un placer pasar, besitos envueltos en poesía
Lau
 
Nos descubrimos asombrados
el día que la espuma de afeitar,
se acaba antes de habernos rasurado
y no es que el niño la use para jugar.




Un verdadero honor leerte en este poema testimonio, cuadros de toda tu vida de madre, llenas de la inocencia que un buen día te devuelven y fortalecen sus alas a los brillos del sol. Me encantó pasar por aquí.
 
Última edición:
pRECIOSAS LETRAS NIÑA, COMO TU CORAZÓN BALBUCEO LEYENDOTE,NO DEJES DE ESCRIBIR AUNQUE SEAN DOS LETRAS A TUHIJO.UN ABRAZO
 
Mirarte. Verte con los ojos desorbitados,
con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...

Observar como el tono de tu voz se conmueve.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.

Verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...

Te miro.
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."


A mi hijo
Onice
Sin duda muy dulces y entregadas grato leerte
 
Aunque el tiempo nos llegue de prisa, para una madre cada hijo será su niño que nunca dejará de mimar y cuidar. Y el sentimiento que se convierte mútuo jamás desaparecerá...
 
magnífico testimonio en poesía del amor filial. MADRE SÓLO HAY UNA y tú, ÓNICE como NINGUNA.

TU AMIGO DEL CHAT

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miradas.jpg


mirarte. Verte con los ojos desorbitados,
con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...

observar como el tono de tu voz se conmueve.
sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.

verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...

te miro.
titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."


a mi hijo
onice
aaaaaaaaaaaaaaaaa donde esta mi hermano, dile que lo amo igual que a vos madre, que dilces letras es muy tierno de tu parte me encanto mamÍ mil besos a los dos y a gozar
 
una docilidad que puede palparse a cualquier distancia. el circuito de amor madre/hijo es el único lazo destinado a no romperse jamás. y sean donde sean los pasos de ese muchacho, él sabrá llevar escritos en su frente estos versos prodigiosos que le regalas.

tus palabras conmueven, están llenas de vos.
gracias por compartirlas con todos.
abrazos desde el sur.
 
Por mas que se elogie este amor de juventud siempre sera insuficiente.... pero el paso de vosotros por mis letras.... siempre de agradecer.
un abrazo a todos.
 
de eso no tengo duda... que siempre nuestros hijos seran nuestros niños....
los vemos crecer en la infancia, los vemos crecer en la juventud.... como descubren el mundo por si mismos...
gracias.
Un saludo
 
Aireate anda que no me gusta que estes cerrada.ABRAZOS. ESPERO QUE TE COMENTEN MUCHOS PORQUE TE LO MERECES NIÑA
 
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Mirarte. Verte con los ojos desorbitados,
con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...


Observar como el tono de tu voz se conmueve.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.


Verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...


Te miro.
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."



A mi hijo
Onice


Una bella dedicatoria para tu peque,
de ese cosquilleo que hay en tu corazón,
al hablar de él...lógico es amor de madre.
Mucho amor en cada estrofa, muy bello sentir nos regalas.
un placer haber pasado, un beso guapa
 
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