ONICE
Poeta fiel al portal
Mirarte. Verte con los ojos desorbitados,
con tus pupilas en pleno esplendor
cómo si fueran dos luciérnagas encendidas...
Observar como el tono de tu voz se conmueve.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.
Sentir la vibración, el énfasis de tus palabras
cuando de tu boca se escapan, entre dientes,
balbuceos nacidos de tu alma, de tu interior;
como flores silvestres que se afloran
pétalo a pétalo, en el pináculo azulado
del cielo, vestido, por primera vez, tu rostro
memorable, ahora enamorado, que en luz,
baña a tus ojos del arco-iris de la primavera.
Verte sonreír. Sentir tu felicidad corretear
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...
por los gestos; con la mente encandilada;
enredada entre las nuevas incógnitas que vagan
sobre tus sueños, que en tu pubertad, espumean
como doradas burbujas con la voluntad
de descubrir el amor, ese que te ha atrapado
y te hace revolotear con la sonrisa perenne en tu boca...
Te miro.
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."
Titubeas. Tus pulsos se aceleran
en la altitud vertiginosa
que tus emociones te arropan
y enamorado (mi niño), tu infancia
duerme ya mientras tu juventud, galopa
con las alas abiertas, con la necesidad
de acariciar el cosquilleo de tu corazón
que crece y se enriquece, en la edad de la vida.
"Mi niño se hizo mayor. Y no me dí cuenta...
de lo que iba creciendo."
A mi hijo
Onice
Onice
Última edición: