Fco. Javier Valois Calvo
Poeta recién llegado
Aquel toro se me quedó mirando
perdido en la dehesa soñada,
como un ahíto dios encantado.
Se enfrentó a la intrahistoria;
Leonard Cohen y su Aleluya
sonaban excelsos en mi cabeza.
Una bicicleta, una manzana,
inalcanzable sabor del pasado
que me abre al dolor de la vida.
Floyd refleja el vidrio dorado.
De fondo el ventanal soleado,
la estancia rezuma jugo de vida.
Después de viajar sentí otra vez,
viático emocional que te vas
y nos entregas arrugas en la tez.
Entonces era verdad que te ibas,
que nadie podía parar el tiempo,
¿cómo lo iba a saber? Si, quizás.
perdido en la dehesa soñada,
como un ahíto dios encantado.
Se enfrentó a la intrahistoria;
Leonard Cohen y su Aleluya
sonaban excelsos en mi cabeza.
Una bicicleta, una manzana,
inalcanzable sabor del pasado
que me abre al dolor de la vida.
Floyd refleja el vidrio dorado.
De fondo el ventanal soleado,
la estancia rezuma jugo de vida.
Después de viajar sentí otra vez,
viático emocional que te vas
y nos entregas arrugas en la tez.
Entonces era verdad que te ibas,
que nadie podía parar el tiempo,
¿cómo lo iba a saber? Si, quizás.