Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Ojos callados,
ojos tinte rojo,
ojos tinte negro,
que son los desvalidos sollozos,
de una alma perdida,
Cuando el réquiem de sus alas,
se confundido con un llanto amargo,
con el piso por techo,
con la esperanza por derecho,
con el viento en contra,
Sutiles atardeceres,
que pintan maquiavélica obra,
al desertar las legiones,
con combate perecedero,
pues la libertad llama...
¿Quién carajos ama?
si el silencio desvela,
con la llama perdida,
de una vela encendida,
con pasión desbordante,
¡Se queme la herida!
con el bastón flagelante,
que usaré dentro de tu templo,
que atraiga mi éxtasis,
al entrar en tu cuerpo...
Que sea el baño de semen,
la juventud requerida,
cuando el firmamento llore,
entre carmines y zafiros,
con diamantes perdidos,
entre sangrantes dragones...
Con la ventisca pasajera,
de un trémolo discordante,
con las melodías dejadas,
por cornamenta dorada,
para saciar partituras,
para saciar mis oídos,
Con torrentes caudales,
se violetas y lavandas,
con las rosas marchitas,
que enjaulen tus huesos,
Venid y morir,
vender tus alas al mejor postor,
que tu cuerpo fue mío,
seduciendo tu alma,
entre caricias,
entre golpes satisfechos,
con el miembro en tu cara,
Satisfacción plena,
al robarte la estrella,
que brilla en tu pecho,
mal llamada alma,
Con crueldad absoluta,
robare tus recuerdos,
donde mi sombra maldita,
corroe tus entrañas...
¡Vive y muere!
bajo mis alas renace,
como mi esclava y jamás ama,
porque en mi amor enfermizo,
te he bautizado
con fuego y llanto,
con mi aliento y canto...
Que el oro se esparza,
que el firmamento descansa,
en mis hombros eternos,
por ser más que nada,
y nada más que ellos...
¡Confundes mis hechos!
con palabras venideras,
de los cielos confusos,
donde rezan las estrellas,
¡Viva la voz del Dragón!
¡Que esta noche!
¡Se alzará el estandarte!
¡Corona de espinas!
¡Águila de dos cabezas!
¡Conforme la historia comienza!
¡Venid y escuchad!
¡Temblad o apasionaros!
¡Que hoy apenas he de comenzar!
L.V.
ojos tinte rojo,
ojos tinte negro,
que son los desvalidos sollozos,
de una alma perdida,
Cuando el réquiem de sus alas,
se confundido con un llanto amargo,
con el piso por techo,
con la esperanza por derecho,
con el viento en contra,
Sutiles atardeceres,
que pintan maquiavélica obra,
al desertar las legiones,
con combate perecedero,
pues la libertad llama...
¿Quién carajos ama?
si el silencio desvela,
con la llama perdida,
de una vela encendida,
con pasión desbordante,
¡Se queme la herida!
con el bastón flagelante,
que usaré dentro de tu templo,
que atraiga mi éxtasis,
al entrar en tu cuerpo...
Que sea el baño de semen,
la juventud requerida,
cuando el firmamento llore,
entre carmines y zafiros,
con diamantes perdidos,
entre sangrantes dragones...
Con la ventisca pasajera,
de un trémolo discordante,
con las melodías dejadas,
por cornamenta dorada,
para saciar partituras,
para saciar mis oídos,
Con torrentes caudales,
se violetas y lavandas,
con las rosas marchitas,
que enjaulen tus huesos,
Venid y morir,
vender tus alas al mejor postor,
que tu cuerpo fue mío,
seduciendo tu alma,
entre caricias,
entre golpes satisfechos,
con el miembro en tu cara,
Satisfacción plena,
al robarte la estrella,
que brilla en tu pecho,
mal llamada alma,
Con crueldad absoluta,
robare tus recuerdos,
donde mi sombra maldita,
corroe tus entrañas...
¡Vive y muere!
bajo mis alas renace,
como mi esclava y jamás ama,
porque en mi amor enfermizo,
te he bautizado
con fuego y llanto,
con mi aliento y canto...
Que el oro se esparza,
que el firmamento descansa,
en mis hombros eternos,
por ser más que nada,
y nada más que ellos...
¡Confundes mis hechos!
con palabras venideras,
de los cielos confusos,
donde rezan las estrellas,
¡Viva la voz del Dragón!
¡Que esta noche!
¡Se alzará el estandarte!
¡Corona de espinas!
¡Águila de dos cabezas!
¡Conforme la historia comienza!
¡Venid y escuchad!
¡Temblad o apasionaros!
¡Que hoy apenas he de comenzar!
L.V.