Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me dijiste que me querías
¡Eres más que mi vida, niña!
Y en tu mirar almendrado,
una tibia lágrima asomaba,
en el vuelo de tus pestañas.
Plañía la noche asustada
al ver que inocente, yo te creía.
Los grillos enmudecieron violines,
las rosas se marchitaban,
se desmayaron los jazmines.
Te amé hasta la alborada,
cada instante, sin ambages.
Tejí tu pecho en guirnaldas
de besos pasionales. ¡Altares
al pálpito que me regalabas!
Sin descanso devorábamos
cada átomo de aliento.
Nuestra piel era blanco lienzo
donde trazar mil senderos
pincelando así el deseo.
Rojas las sombras.
Grana tu anhelo.
Carmín en mi boca.
Sangraba el lucero
por tu amor ¡embustero!