Tal vez allá,
Donde el horizonte se abraza con el mar.
En aquel recóndito y escondido lugar
En el que el peregrino a solas está,
Con la única compañía de su fe y de su soledad.
Ausente de murmullos de la sociedad.
En aquellas lejanas tierras
Cuyas gentes ignoran mi proceder,
Un errante desconocido seré.
Pasearé sonriente y vacilante,
Mecido por la brisa de un viento renovador,
A la sombra de un sol sofocador.
Quizás allí
Halle la dicha, el bienestar y el sosiego
Que me negó mi pueblo.
Donde el horizonte se abraza con el mar.
En aquel recóndito y escondido lugar
En el que el peregrino a solas está,
Con la única compañía de su fe y de su soledad.
Ausente de murmullos de la sociedad.
En aquellas lejanas tierras
Cuyas gentes ignoran mi proceder,
Un errante desconocido seré.
Pasearé sonriente y vacilante,
Mecido por la brisa de un viento renovador,
A la sombra de un sol sofocador.
Quizás allí
Halle la dicha, el bienestar y el sosiego
Que me negó mi pueblo.