IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Sobre arcos de templo fatuo,
reside la ignorante percepción del vencido,
mares de banderas quemadas,
siembran la condena de su tempestad,
hacia donde las cenizas mueren,
fragmentados los sentidos invisibles,
la única ley que nos sostenía,
ahora ha cedido,
en nuestro pecho
un incendio sin final,
mañanas de sol negro,
y noches de blanca muerte,
somos los caballeros fenecidos,
emisarios del destino.
reside la ignorante percepción del vencido,
mares de banderas quemadas,
siembran la condena de su tempestad,
hacia donde las cenizas mueren,
fragmentados los sentidos invisibles,
la única ley que nos sostenía,
ahora ha cedido,
en nuestro pecho
un incendio sin final,
mañanas de sol negro,
y noches de blanca muerte,
somos los caballeros fenecidos,
emisarios del destino.