benignorod
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con permanente vehemencia
busco en la sombra furtiva
el calor de tu cuerpo,
no he visto tu rostro, oigo tu voz;
absorto el pensamiento en una quimera,
tu alegria contagiosa
lleno de placer el momento,
imaginando una dulce primavera.
Ya no se, si eres real o imaginada
la vista se pierde en la lejanía,
la naturaleza envuelve lo fugaz
tú la haces realidad;
escarpe las montañas de tu cuerpo
con emoción jadiante,
en el monte de venus me perdi
no supe de mí... por un instante.
Iluminado por los luceros
sumido en la melancolía,
las flores del camino
orientaron mi destino,
sintiendo la ternura de tus ojos
despertando con un beso gemido,
envuelto en la miel de tus labios
del sueño sin estar dormido.
busco en la sombra furtiva
el calor de tu cuerpo,
no he visto tu rostro, oigo tu voz;
absorto el pensamiento en una quimera,
tu alegria contagiosa
lleno de placer el momento,
imaginando una dulce primavera.
Ya no se, si eres real o imaginada
la vista se pierde en la lejanía,
la naturaleza envuelve lo fugaz
tú la haces realidad;
escarpe las montañas de tu cuerpo
con emoción jadiante,
en el monte de venus me perdi
no supe de mí... por un instante.
Iluminado por los luceros
sumido en la melancolía,
las flores del camino
orientaron mi destino,
sintiendo la ternura de tus ojos
despertando con un beso gemido,
envuelto en la miel de tus labios
del sueño sin estar dormido.
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