Soy prisionero de mis tierras,
ando vigilando en mis adentros,
aficionado dueño de las fieras,
que viven en el interior de mis reinos.
Herido mi ser de las riquezas,
que mi alma anhela,
impidiendo a mis purezas,
salir como en una pasarela.
Alabanzas a mi persona,
cautivando todas las mentiras,
la traición siempre acecha,
a los mediocres sin inocencias.
El camino siempre finaliza,
al que es pobre en su interior,
sin necesidad de autoestima,
vacía todo su rencor.
En esta vida siempre se aprende,
a jugar las cartas de los magos,
a arrimarse al sol que más prende,
sin llegar a quemarse sin corromperse.
Barma
ando vigilando en mis adentros,
aficionado dueño de las fieras,
que viven en el interior de mis reinos.
Herido mi ser de las riquezas,
que mi alma anhela,
impidiendo a mis purezas,
salir como en una pasarela.
Alabanzas a mi persona,
cautivando todas las mentiras,
la traición siempre acecha,
a los mediocres sin inocencias.
El camino siempre finaliza,
al que es pobre en su interior,
sin necesidad de autoestima,
vacía todo su rencor.
En esta vida siempre se aprende,
a jugar las cartas de los magos,
a arrimarse al sol que más prende,
sin llegar a quemarse sin corromperse.
Barma