Empezamos una guerra...

marquelo

Negrito villero
paisajes-surrealistas-pintura.jpg



Empezamos una guerra
Nos despertamos con las balas
cargándonos los ojos
con el estuche que toda sombra
toma en derredor
de las coronas
Y, agazapados con la luna
que se despinta en amores,
esperamos,
a modo de cactus hincando las arenas
el despertar amarillo de los días/
la pretensión musical del abismo
los signos vitales de la nada.

Empezamos una guerra
Tú y yo
cuando nos robaron el himno que grita
en nuestras manos,
la hoja besando el aliento de las plantas
el sello incontrastable de la verdad tajándole la cara.

Empezamos a movernos
entre tormentas movedizas
entre anatemas con perfume de cadáveres
colgados, indistintamente, entre la córnea y duramadre
para hacernos estallar, dinamitarnos
con nuestros huesos enloquecidos de la tarde.

Empezamos esta guerra
que no termina
con los besos dispuestos como migas
con los sonidos disueltos en espuma
con la pretensión honrosa de los pájaros.

Así son estos caminos
estas pecipitaciones que hacen hueco
en el pasado
en las constelaciones,
que absorben
todos los suspiros,
navegando alineados
en las corrientes del deseo.

Es cierto que nos estrechamos
en las plazas de la tierra
en el apetito sonoro de la lluvia
que desemboca en el ardor matinal
de nuetros labios.

Dime que no te rendirás cuando
el sinsabor de las lágrimas hagan costra
en nuestros rostros.
Dime que no te rendirás
cuando el amor deambule en los maderos
para ganar esta guerra.
Dime que no te rendirás cuando
te estalle el holocausto de la duda
Dime que no te rendirás cuando
me veas sangrar palabras de esperanza
para ganar esta guerra

y dejar atrás algo que nos enseñaba
un abismo de baúl
y dejar correr al tiempo sin cojeras...


 
Última edición:
¿Sabes que desde que te leo ya no me gusta decir "nosotros" sino "tú y yo"? La primera vez fue en "el lado oscuro de la piedra".

En este poema lo primero que vi fue una guerra entre esas personas a que se refiere el "tú y yo". Sin embargo, luego empecé a intentar encajar una historia diferente en la que la guerra no era entre ellos sino de ellos juntos contra algo. Esto lo hice con cierta deliberación, convencido (equivocado o no) de que no era la idea original del poema, pero porque era una historia que me apetecía imaginar y leer y ver qué tal le sentaban tus imágenes.

Al final, llego a la conclusión de que la guerra es en entre ellos y al mismo tiempo de ellos contra la desaparición o debilitamiento de un sentimiento inicial ("cuando nos robaron el himno que grita en nuestras manos"), quizá contra el peso de una rutina, contra el desgaste de la convivencia de una pareja. (Y no creo que sea solo la guerra de una pareja concreta).

Pero hay una expresión de amor y de confianza taaaan intensa en el final, desde el primer "Dime que no te rendirás", que no deja espacio para el reproche entre ellos; solo para la superación de ese abismo. Quizá ahí sale algo de ti para enfrentarse a esa guerra que también (igual que la de "los cuartos baldíos") tiene algo de universal.

Además, así la historia encaja con mi planteamiento del ser humano contra la arbitrariedad de los sentimientos, con la necesidad de construir la pareja con algo que dependa de la voluntad propia. Y encaja tan bien, que, aunque me digas lo contrario, creo que no cambiaría mi interpretación (pero como eres muy elegante, no me lo dirás y yo me tendré que morder la curiosidad, pero lo acepto). Aun así, el adversario en esta guerra es temible y aunque frases como estas:

Dime que no te rendirás cuando
me veas sangrar palabras de esperanza
para ganar esta guerra

alienten a la resistencia hasta sus últimas consecuencias, ayer estaba nublado y hoy llueve y en los albores del otoño... ¡En los albores del otoño nada! Mientras exista el alma que mueve tus palabras, ¡aquí no se rinde nadie!
 
No diré nada Álvaro :) con respecto a la historia del poema...jajjajaj. Todas tus lecturas son válidas y quédate con la que más te conmueva. De eso se trata, de que el lector imagine otra historia de la historia del poema o imagine muchas historias con muchos finales, eso es lo bonito de la imaginación. Un abrazo fraterno.
 
No diré nada Álvaro :) con respecto a la historia del poema...jajjajaj

¿Puedo decir que lo sabía?, ¿puedo?, ¿puedo? :p ja ja ja (no me suena bien reírme por escrito).

¿Sabes lo que creo que pasa? Que tú escribes para la poesía. Eres generoso con ella, estás entregado a ella (a la poesía). Otros escribimos para nosotros, no para lo que escribimos; escribir es más una herramienta que un fin. Al menos así es en mi caso. Y no digo que lo segundo sea malo, solo que hay una diferencia en la manera de acercarse a llenar el papel que puede cambiar la definición de poeta.
 
Dime que no te rendirás cuando
te estalle el holocausto de la duda

Es dificil superar esto que estoy citando. Ademas creo, y ya me voy a lo histórico, genético, sociológico, que no todo depende de nosotros, en este caso del poema de vos y de alguien. Es decir tengo la pregunta: ¿todo lo que hacemos es nuestra culpa? ¿rendirse o no, es una decisión firme?. Saludos amigo. Este poema se lo dedicaré a alguien cuando tenga alguien ajajajaj
 
habitante de Enzalia, pues esas interrogante corresponden a cada persona a cada autocrítica q uno se haga , y el rendirse o no pues también dependerá de q es lo q quieras trajinar no solo en pareja sino en todo lo q te propongas. Te doy el poema para que lo dediques, ya si, la cajera o otra damicela por ahi le estalla el holocausto de la duda, pues ya no es mi culpa eh
jaajajjajajajajaj
pues ya tendrás nvia, Cuidate che, saludos cordiales a la Academia.
 
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iradia sentimientos parece que fueran dos enamorados que tienen un problema amoroso y tambien juntos enfrentan una guerra
 
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Empezamos una guerra
Nos despertamos con las balas
cargándonos los ojos
con el estuche que toda sombra
toma en derredor
de las coronas
Y, agazapados con la luna
que se despinta en amores,
esperamos,
a modo de cactus hincando las arenas
el despertar amarillo de los días/
la pretensión musical del abismo
los signos vitales de la nada.

Empezamos una guerra
Tú y yo
cuando nos robaron el himno que grita
en nuestras manos,
la hoja besando el aliento de las plantas
el sello incontrastable de la verdad tajándole la cara.

Empezamos a movernos
entre tormentas movedizas
entre anatemas con perfume de cadáveres
colgados, indistintamente, entre la córnea y duramadre
para hacernos estallar, dinamitarnos
con nuestros huesos enloquecidos de la tarde.

Empezamos esta guerra
que no termina
con los besos dispuestos como migas
con los sonidos disueltos en espuma
con la pretensión honrosa de los pájaros.

Así son estos caminos
estas pecipitaciones que hacen hueco
en el pasado
en las constelaciones,
que absorben
todos los suspiros,
navegando alineados
en las corrientes del deseo.

Es cierto que nos estrechamos
en las plazas de la tierra
en el apetito sonoro de la lluvia
que desemboca en el ardor matinal
de nuetros labios.

Dime que no te rendirás cuando
el sinsabor de las lágrimas hagan costra
en nuestros rostros.
Dime que no te rendirás
cuando el amor deambule en los maderos
para ganar esta guerra.
Dime que no te rendirás cuando
te estalle el holocausto de la duda
Dime que no te rendirás cuando
me veas sangrar palabras de esperanza
para ganar esta guerra

y dejar atrás algo que nos enseñaba
un abismo de baúl
y dejar correr al tiempo sin cojeras...


Tus grandes obras siempre es un deleite leerlas marquelo, tu bella poética tiene un atractivo muy especial. Un abrazo mi amigo, saludos
 

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