Amelia Duna
Poeta recién llegado
Nuevo día... ni siquiera quiero ir a trabajar, odio todo en ese lugar gris. Las personas son tan aburridas. A quién le importa que no haya podido comprar el auto del año.
¿Cuántos caballos de fuerza?, con uno de granja podría moverme lo necesario...
Para cuando atravesé el parque ya estaba un poco más despierta.
Atravesé la calle; la entrada, la otra entrada... al fin en el elevador.
Arriba.
¿Las personas en verdad sólo ven las cosas en blanco y negro?.
Se abre la puerta del elevador.
-Buenos días- me dice el chico que usa en el escritorio de la esquina al fondo en la oficina.
-Buenos días- le respondo. Buenos días... ¿lo son?.Formalidades, etiquetas, códigos sociales.No creo haber hablado con él antes.Bajé la mirada mientras pensaba, mientras ambos entrabamos.
Se cierra la puerta del elevador.
-¿Has pensado que las personas sólo ven las cosas en blanco y negro?- Dijo en voz alta. Alcé la mirada y sentí cómo abrí los ojos y miré fijamente la puerta metálica del elevador.
-Blanco y negro. Los que tienen suerte le ven gris y otros tantos se maravillan por ver en rosa para luego permanecer en negro. Admito que sería una locura poder ver el amplio panorama con todo el espectro cromático. Arriesgarte y reconocer que hay cientos de colores.- hizo una pausa - Todo es una ilusión óptica al final, no?- esbozó una leve sonrisa y miró el piso. Parecía sincero,como si algo hubiese perdido.
Me resultó tan gracioso que ambos pensáramos en ello el mismo día, y lo dijera al tiempo que yo lo imaginaba.
Vi su mano, la sostuve y le dije - Disfruta la ilusión. No dura mucho.-
Lo miré con calidez y él a mi. Compartimos un breve momento de revelación.
Se abrió la puerta del elevador de nuevo, ésta vez en nuestro piso.
Ambos salimos y nos dirigimos a nuestro panorama gris, literalmente, por que la única vista que tenemos en la oficina son los edificios de ese color que están cuidando la ciudad. Con ese aire dominante, triste y aburrido.
¿Cuántos caballos de fuerza?, con uno de granja podría moverme lo necesario...
Para cuando atravesé el parque ya estaba un poco más despierta.
Atravesé la calle; la entrada, la otra entrada... al fin en el elevador.
Arriba.
¿Las personas en verdad sólo ven las cosas en blanco y negro?.
Se abre la puerta del elevador.
-Buenos días- me dice el chico que usa en el escritorio de la esquina al fondo en la oficina.
-Buenos días- le respondo. Buenos días... ¿lo son?.Formalidades, etiquetas, códigos sociales.No creo haber hablado con él antes.Bajé la mirada mientras pensaba, mientras ambos entrabamos.
Se cierra la puerta del elevador.
-¿Has pensado que las personas sólo ven las cosas en blanco y negro?- Dijo en voz alta. Alcé la mirada y sentí cómo abrí los ojos y miré fijamente la puerta metálica del elevador.
-Blanco y negro. Los que tienen suerte le ven gris y otros tantos se maravillan por ver en rosa para luego permanecer en negro. Admito que sería una locura poder ver el amplio panorama con todo el espectro cromático. Arriesgarte y reconocer que hay cientos de colores.- hizo una pausa - Todo es una ilusión óptica al final, no?- esbozó una leve sonrisa y miró el piso. Parecía sincero,como si algo hubiese perdido.
Me resultó tan gracioso que ambos pensáramos en ello el mismo día, y lo dijera al tiempo que yo lo imaginaba.
Vi su mano, la sostuve y le dije - Disfruta la ilusión. No dura mucho.-
Lo miré con calidez y él a mi. Compartimos un breve momento de revelación.
Se abrió la puerta del elevador de nuevo, ésta vez en nuestro piso.
Ambos salimos y nos dirigimos a nuestro panorama gris, literalmente, por que la única vista que tenemos en la oficina son los edificios de ese color que están cuidando la ciudad. Con ese aire dominante, triste y aburrido.
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