Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Justo en la edad pueril que un día marchito,
se enturbio esa ruina criminal y cronológica
que horrenda mi coraza sumisa golpeo,
nada saciaba su inmunda furia,
era una bestia armada con su adulto ser.
Era una serpiente, una mujer ponzoñosa
maltratándome apenas a los seis,
ablandaba mi piel con su guadaña fatal,
eran solo golpes, por palabra y por placer,
hereje vespertina de mis días crespos,
que gozaba herir mi niñez.
Justo por ahí de los seis, era un niño
mutilado por esa adulta mujer,
que gozaba de altivez, que de poder alardeaba,
mucho me dañaba su tiranía profunda,
su semblante de docente
nunca decente me pareció.
se enturbio esa ruina criminal y cronológica
que horrenda mi coraza sumisa golpeo,
nada saciaba su inmunda furia,
era una bestia armada con su adulto ser.
Era una serpiente, una mujer ponzoñosa
maltratándome apenas a los seis,
ablandaba mi piel con su guadaña fatal,
eran solo golpes, por palabra y por placer,
hereje vespertina de mis días crespos,
que gozaba herir mi niñez.
Justo por ahí de los seis, era un niño
mutilado por esa adulta mujer,
que gozaba de altivez, que de poder alardeaba,
mucho me dañaba su tiranía profunda,
su semblante de docente
nunca decente me pareció.