rosa amarilla
Poeta que no puede vivir sin el portal
Arrastro los dedos por las baldosas,
donde tus pasos van dejando
el triste eco del olvido...
Se abre la herida...
Negro estigma, que me sella el corazón,
donde tu recuerdo es apósito,
que limpia su sangrado...
Arrastro mi silencio entre los gritos de la gente,
mis ojos ven rostros desfigurados,
máscaras sin forma, que danzan ante mi...
Macabro ritual, donde tu mirada apocalíptica
me dice que ya te has ido...
Me envuelve el olor a azufre, a miedo
y las garras de la desidia me arrastran al abismo,
donde tu voz ausente, será la que me duerma...
En el altar de tu memoria...