jorgeflores55
Poeta adicto al portal
EN EL ALTAR
Que me acostumbré a perderte
si no pude hacerte mìa
que hago con culpar la suerte
si tu amor fué mi agonìa.
Llegué casi a conquistarte
cada vez que te tenìa,
pensé cierto ilusionarte
màs, què soy que una utopìa.
Y es que un dios que desde el cielo
muy curioso le veìa
a este amor que con gran celo
con mis naipes erigìa.
Le insistì con imprudencia
desafiàndole en sus leyes,
puse en juego mi paciencia
como arado en sus bueyes.
Màs no era este un reto
que nos tocase resolver.
Con tu corazòn inquieto
era un destino perder.
Consolàndonos cual viejos
sin cansarse en recordar,
si fué cerca o si fué lejos,
la fortuna de tu amar.
Cabe pues la moraleja
si a la novia le va dar
que a un mortal o dios lo deja
muy plantado en el altar.
Que me acostumbré a perderte
si no pude hacerte mìa
que hago con culpar la suerte
si tu amor fué mi agonìa.
Llegué casi a conquistarte
cada vez que te tenìa,
pensé cierto ilusionarte
màs, què soy que una utopìa.
Y es que un dios que desde el cielo
muy curioso le veìa
a este amor que con gran celo
con mis naipes erigìa.
Le insistì con imprudencia
desafiàndole en sus leyes,
puse en juego mi paciencia
como arado en sus bueyes.
Màs no era este un reto
que nos tocase resolver.
Con tu corazòn inquieto
era un destino perder.
Consolàndonos cual viejos
sin cansarse en recordar,
si fué cerca o si fué lejos,
la fortuna de tu amar.
Cabe pues la moraleja
si a la novia le va dar
que a un mortal o dios lo deja
muy plantado en el altar.