Se esfuma mi noche y yo
en este cuerpo presente
en estas líneas infranqueables
intento comprender
la desmesura de la rosa.
Me acuerdo del mar del acantilado
empapar tu ropa de azufres;
Y aveces sólo la voz del eco
susurrante en mi espalda.
El aire penetraba por tu boca
despertandote del sueño.
Era amor quizás,amor inmenso
como un torbellino o un sendero
de puertas;
Se esfuma mi recuerdo y yo
en este cuerpo presente
intento comprender
el gas incombustible,
la arquitectura del mundo.
Pero no, esta pluma pica
los folios y escribe y no escribe;
No hay razón en el árbol,
No hay motivo en la luna.
Existe porque tiene que existir,
como ese amor inmenso,
que vuela y no vuela
y crece en el amanecer.
en este cuerpo presente
en estas líneas infranqueables
intento comprender
la desmesura de la rosa.
Me acuerdo del mar del acantilado
empapar tu ropa de azufres;
Y aveces sólo la voz del eco
susurrante en mi espalda.
El aire penetraba por tu boca
despertandote del sueño.
Era amor quizás,amor inmenso
como un torbellino o un sendero
de puertas;
Se esfuma mi recuerdo y yo
en este cuerpo presente
intento comprender
el gas incombustible,
la arquitectura del mundo.
Pero no, esta pluma pica
los folios y escribe y no escribe;
No hay razón en el árbol,
No hay motivo en la luna.
Existe porque tiene que existir,
como ese amor inmenso,
que vuela y no vuela
y crece en el amanecer.
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