Esperanza Uchátachi
Poeta recién llegado
Para Josué
El sol,
indiferentísimo,
de la camiseta de mi hermano menor,
quien, emulando a nuestro padre,
juega con un taladro
y, solemne, crea mundos de madera
con la sola separación del tornillo;
colisiona
la astilla,
allí
nuestra perra y
nuestros abuelos paternos viven;
la edad desobedece al tiempo,
la muerte, tímida, jamás nos timbra,
ni mira por la ventana de la cocina.
Los porvenires
no son los que tememos,
sin su unánime deslealtad
apenas operan,
apenas maquinan
para nosotros
una lluvia en frenesí,
un te quiero en risotadas,
una ansía de poderes
levitativos, un salvar a los otros
a un precio menor que una paleta.
Sostenido
todo
en el agujero de una tabla,
en la incandescencia de roble,
por la fuerza de la infancia;
concedido
en treinta segundos que se dilatan
ante el rigor de un hacedor
a quien siempre desdeñan,
crueles,
por no pensar en las cosas importantes.