Alba clara
Poeta adicto al portal
En el camino del viejo parque, me voy perdiendo
pues la nostalgia ha invadido mi corazón,
suena en el árbol que hay en la esquina como un suspiro
el viejo tema que el viento siempre canta al amor.
Me voy sintiendo poquito a poco, parte del parque
está tranquilo, solo y callado, tanto mejor,
pues su silencio me hacía falta como la brisa
para calmar con su paciencia mi corazón.
Para fundirme con su silencio, voy y me siento
sobre la hierba chiquita y verde en un rincón,
entonces ella llega callada y toma asiento
en un viejo banco que algún día estuvo mejor.
Veo sus canas ya luce arrugas, pero sonríe
y su sonrisa me acelera el corazón,
siento que vive, leo en sus ojos esa esperanza
esa que solo nos la regala una ilusión.
Pensé en hablarle pero algo me dijo ¡Quédate quieta!
no oses nunca meterte en medio de un gran amor
y ese amor caminó despacio desde una esquina,
como un chiquillo que está viviendo el primer amor.
Los vi abrazarse y sin quererlo sentí la culpa
de presenciar algo tan tierno, como ese amor,
tanto cariño se desprendía de aquel abrazo
que me ha nublado hasta los ojos de la emoción.
Tras el abrazo los dos muy juntos van caminando
el parque luce con luz distinta por ese amor,
me quedo sola pero en mi pecho ya no hay nostalgia
pues la esperanza vuelve a brillar en mi corazón.
pues la nostalgia ha invadido mi corazón,
suena en el árbol que hay en la esquina como un suspiro
el viejo tema que el viento siempre canta al amor.
Me voy sintiendo poquito a poco, parte del parque
está tranquilo, solo y callado, tanto mejor,
pues su silencio me hacía falta como la brisa
para calmar con su paciencia mi corazón.
Para fundirme con su silencio, voy y me siento
sobre la hierba chiquita y verde en un rincón,
entonces ella llega callada y toma asiento
en un viejo banco que algún día estuvo mejor.
Veo sus canas ya luce arrugas, pero sonríe
y su sonrisa me acelera el corazón,
siento que vive, leo en sus ojos esa esperanza
esa que solo nos la regala una ilusión.
Pensé en hablarle pero algo me dijo ¡Quédate quieta!
no oses nunca meterte en medio de un gran amor
y ese amor caminó despacio desde una esquina,
como un chiquillo que está viviendo el primer amor.
Los vi abrazarse y sin quererlo sentí la culpa
de presenciar algo tan tierno, como ese amor,
tanto cariño se desprendía de aquel abrazo
que me ha nublado hasta los ojos de la emoción.
Tras el abrazo los dos muy juntos van caminando
el parque luce con luz distinta por ese amor,
me quedo sola pero en mi pecho ya no hay nostalgia
pues la esperanza vuelve a brillar en mi corazón.