carvajal
Poeta recién llegado
Madre! déjame tocar tu pelo
Que te cubre cual cascada,
Una luz almidonada
Que el tiempo viste en un velo;
Tu tez es un libro abierto
Con páginas sin olvido,
Y en tu expresión se ha dormido
Como suplicando un beso.
Déjame admirar la rosa
Que en tus labios ha florecido,
Un manojo sin espinos
De una bondad prodigiosa;
Madre con voz silenciosa
Que el viento roba a su paso
Y un eco que en su remanso
La convierte en bellas prosas.
Madre! Madre! que el llanto angustiado
En el cielo busca verte,
Será, Madre! que al perderte
Quedamos desamparados;
Ya yo estuve en tu regazo
Ahora tú ven a los míos,
Déjame calmar tu frio
Con el calor de mis brazos;
Madre! que ya eres mi llanto,
Me vistes de Poesía,
Me haces ver tú Madre Mía!
Cual Poema agonizando;
Te abrazo porque me abrazo,
Entre el silencio y Yo,
Y me visto de dolor
Como viste el Campo Santo".
Que te cubre cual cascada,
Una luz almidonada
Que el tiempo viste en un velo;
Tu tez es un libro abierto
Con páginas sin olvido,
Y en tu expresión se ha dormido
Como suplicando un beso.
Déjame admirar la rosa
Que en tus labios ha florecido,
Un manojo sin espinos
De una bondad prodigiosa;
Madre con voz silenciosa
Que el viento roba a su paso
Y un eco que en su remanso
La convierte en bellas prosas.
Madre! Madre! que el llanto angustiado
En el cielo busca verte,
Será, Madre! que al perderte
Quedamos desamparados;
Ya yo estuve en tu regazo
Ahora tú ven a los míos,
Déjame calmar tu frio
Con el calor de mis brazos;
Madre! que ya eres mi llanto,
Me vistes de Poesía,
Me haces ver tú Madre Mía!
Cual Poema agonizando;
Te abrazo porque me abrazo,
Entre el silencio y Yo,
Y me visto de dolor
Como viste el Campo Santo".
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